Un año después de la muerte del ex presidente Néstor Kirchner y tras la reelección de Cristina Fernández, su hijo Máximo se ha convertido en custodio de los negocios familiares y blanco de especulaciones sobre el futuro político del kirchnerismo. Por ahora, el primogénito del matrimonio K ya se deja ver por las cámaras junto a la Presidenta, y como ocurrió con el cierre de listas en junio, ahora Cristina y Máximo se aprestan a elegir las autoridades del oficialismo en el Congreso.
En las 24 horas previas al cierre de listas de junio pasado Cristina retocó las nóminas con el único asesoramiento de su hijo Máximo, convertido en el principal arquitecto político, por encima incluso de Carlos Zannini, el histórico ordenador de las estrategias del kirchnerismo, ya sea de Néstor o de Cristina.
Por Máximo, en las listas bonaerenses aparecieron una decena de jóvenes de La Cámpora, varios de ellos no previstos, como la juninense Rocío Giuccone (ladera de José Ottavis, también candidato a diputado) o Cecilia Comerio, de San Nicolás, electa senadora provincial. Pero su poder se hizo sentir en otras provincias como Santa Fe o Mendoza donde hubo mucho ruido.
De bajísimo perfil y un gran parecido físico con su padre, Máximo, de 34 años, contiene y aconseja a la presidenta desde la repentina muerte de Kirchner.
“Con el que más me acerco ahora es con mi hijo, pero es totalmente distinto, es otra edad, otras vivencias, tenemos una relación de madre e hijo”, reveló Fernández en su biografía autorizada, ‘La presidenta‘, de reciente publicación.
Esquivo con la prensa, el hijo mayor de los Kirchner no es amante de los actos públicos y sólo acompaña a su madre en las grandes paradas, como en la celebración de su aplastante triunfo electoral.
El tierno abrazo de la Presidenta y su hijo sobre el escenario donde celebraban la victoria y las palabras de Fernández asegurando que no tiene ninguna otra aspiración política dispararon las especulaciones sobre el rol de Máximo en la sucesión kirchnerista más allá del 2015, cuando se renovará el mandato presidencial.
‘Todo hace prever que Cristina puede llegar a prescindir de una nueva reelección, pero no de la conducción del espacio político que lidera. Algunos observadores miraron con especial interés el papel relevante que le dio a Máximo en las celebraciones del domingo 23 de octubre, tal vez en un intento por instalar esa figura hacia el futuro‘, dijo a Efe el analista político Jorge Arias.
Tras la muerte de su padre, el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, ya le había aconsejado: ‘Tienes que seguir el camino de tu padre‘.
Máximo es señalado como principal artífice de La Cámpora, una agrupación política juvenil que recoge la mística de la militancia peronista de izquierda de los convulsionados años 70, pero que los justicialistas conservadores no admiten como tropa propia, sino como una creación de neto corte kirchnerista.
Pero Máximo no ostenta cargo alguno y en Río Gallegos, tierra natal de su padre, hay versiones encontradas sobre su talla política.
‘Máximo tiene un bajo perfil. No está participando activamente en la política de acá‘, aseguró a Efe un dirigente del oficialismo.
Máximo está dedicado totalmente a los negocios familiares‘, apunta un joven que próximo a su círculo de amigos, que afirma que acude todos los días a la inmobiliaria que posee en sociedad con Osvaldo Sanfelice, que fue también socio de Kirchner.
Aunque no se sabe a ciencia cierta si es depositario de las dotes políticas de sus padres, al menos heredó su fama como administrador: el patrimonio de los Kirchner, según la última declaración presentada, creció de 1,5 a 16 millones de dólares en siete años.
Pese a esta fortuna, el estilo de vida de Máximo es recoleto: casi no tiene vida social y reside en la primera casa que tuvieron los Kirchner, de una planta, arreglada, pero sin ostentaciones, en un barrio de origen sindical de Río Gallegos.
Máximo pudo optar por la vida acomodada que los hijos de los presidentes argentinos suelen llevar en la residencia oficial de Olivos, en la periferia de Buenos Aires, pero eligió la aridez de Río Gallegos, donde su padre comenzó la carrera política que lo llevó a la Presidencia.

