El llamado a la unidad partidaria que hizo la dirigencia bloquista el domingo en el sepelio de su líder, Leopoldo Alfredo Bravo, tuvo eco en algunos de los dirigentes de la fuerza que se habían ido a partir de la decisión partidaria de participar en el Frente para la Victoria. Pero condicionaron cualquier intento de retorno a que primero el partido de la estrella ponga fin a ese acuerdo electoral.
Durante el sepelio del ex conductor del bloquismo, en el Cementerio de la Capital, quien quedó interinamente a cargo del partido, la diputada nacional Graciela Caselles, convocó "a juntarnos, a unirnos todos, a cumplir tu sueño, a integrarnos". Y el ex intendente de Rawson, Carlos Ciro Maturano, dijo que "no hay caminos hacia la unidad, la unidad es el camino y en la unidad está la raíz de nuestra fuerza y en la división el germen de nuestra debilidad".
Ayer, el dirigente del Grupo 1852, Miguel Arancibia, dijo que "si me convocan para conversar, estoy dispuesto a ir, pero no para negociar un mejor posicionamiento en el acuerdo con el PJ".
En la misma corriente, Julio César Conca, también alejado de la fuerza por su oposición a la continuidad del acuerdo electoral, sostuvo que "la unidad es posible y se puede lograr siempre y cuando discutamos el frente con el justicialismo. Ese acuerdo es el obstáculo para lograr la unidad".
Más analítico, Alfredo Castillo, ex diputado provincial y quien decidió sumarse a las filas del Acuerdo Cívico y Social, manifestó que "primero hay que declarar el estado de asamblea convocando a todos los sectores, y reorganizar la institución".
"Luego hay que replantearse si seguimos perteneciendo a un orden político y electoral con presencia y dignidad, que se corresponda con los 90 años de existencia de la fuerza", agregó.
Si esto no ocurre vaticinó que "el cisma partidario interno será inevitable, ya que las actuales autoridades carecen de legitimidad para alcanzar la unificación".
Desaparecida la figura que por la portación de su apellido y el liderazgo que había sabido construir era el conductor indiscutible del bloquismo, a la nueva conducción, que por ahora ejerce Caselles (ver página 9), le tocará la responsabilidad de hacerse cargo de la presidencia partidaria pero con varios objetivos a cumplir en el corto plazo. Primero, evitar que el partido se fragmente y hasta corra el peligro de desaparecer. Y por otro lado avanzar o no en la decisión que promovía el propio Polo Bravo, de continuar la sociedad política con el justicialismo, que se plasmó en las dos últimas elecciones provinciales en el Frente para la Victoria. Pero precisamente la continuidad de ese frente es lo que los bloquistas que se fueron de la fuerza cuestionan y ponen como condición para regresar a las filas del partido de la estrella.
Sobre el tema, Caselles, que fue impulsora del acuerdo que mantiene el bloquismo desde el 2007 con el PJ, dijo que "aunque el partido está de luto y la gente dolida, vamos a convocar a la mesa directiva, a los delegados y a los dirigentes para buscar el camino a seguir". Pero sin fecha por ahora.
Y hasta dijo que está dispuesta a "charlar sobre la continuidad del acuerdo, pero más adelante. Debe ser una decisión entre todos, pero teniendo en cuenta la buena relación con el gobernador y con la vista puesta en seguir trabajando por San Juan".
Otro dirigente que criticó el actual momento que vive el bloquismo fue el ex intendente Enrique Conti, uno de los que cuenta con mejor imagen en la fuerza, pero contrario de las últimas decisiones partidarias. En declaraciones radiales dijo que "el Partido Bloquista está vacío de poder" (ver aparte).
