El gobernador bonaerense Daniel Scioli comienza a contar los días hasta que la conducción del Partido Justicialista pase a manos de una mesa chica y, finalmente, pueda volcarse de lleno a la gestión.

De aquí a un mes, aproximadamente, Scioli, en su carácter de vicepresidente del partido a cargo de la presidencia -abandonada por Néstor Kirchner tras la derrota electoral en la provincia de Buenos Aires- convocará al Consejo Nacional Justicialista para que designe una mesa de conducción.

El mandatario provincial podrá ser o no integrante de esa mesa, no es su obsesión, pero habrá terminado entonces con su rol de "normalizador" del PJ.

"Lo nuestro es la gestión y se abocará a ella ni bien se encamine el proceso en el partido", afirman fuentes gubernamentales.

Sin embargo, Daniel Scioli ya no será el mismo de antes del 28 de junio, en lo que respecta a su relación con Néstor Kirchner y con el fundamentalismo K. Lejos está del gobernador romper filas con el matrimonio Kirchner, pero se mostrará más acorde a su personalidad. Esto es, con una buena relación con todos, sean peronistas oficialistas o disidentes u opositores.

Puertas adentro, en los últimos días Scioli se reunió con casi todos los intendentes peronistas que, junto a él, fueron en la lista oficialista en los pasados comicios, muchos de ellos como candidatos testimoniales.

Un intendente graficó a esta agencia la situación con Scioli y con Kirchner: "Con el gobernador cerramos las heridas y mantenemos la buena relación. Además, hay que trabajar hacia adelante. En cambio con Kirchner, a muchos nos fue complicado mantener los votos y encima dejó el partido".

Los intendentes manifestaron a Scioli y a Alberto Balestrini su "preocupación" por la obra pública, en caso de que el gobierno nacional decidiera tomar alguna represalia con aquéllas comunas donde Kirchner perdió con De Narváez. El gobernador y el vice se comprometieron a interceder ante la Casa Rosada si es que eso ocurriera. Los jefes comunales quedaron conformes aunque, hasta ahora, no hay indicios de que la administración central avance en una venganza de ese tipo.

No obstante, algunos fueron mas allá y le solicitaron al mandatario bonaerense "un lugar" en el gabinete provincial para un hombre o mujer de los intendentes. De allí que los rumores comenzaron a proliferar en cuanto al posible reemplazo del ministro de Desarrollo Social bonaerense, Daniel Arroyo, y de la ministra de Obras Públicas, Cristina Alvarez Rodríguez. Por eso, desde La Plata se indicó que "no está previsto" ningún cambio de gabinete inmediato, aunque en el corto plazo es algo que no se puede descartar.

En ese contexto, la figura de Eduardo Duhalde cobra fuerza. La duda radica en si es factible que el ex presidente pueda volver a un lugar de conducción como el PJ bonaerense y, desde ya, el PJ nacional. Ni los intendentes ni el mismo Scioli niegan la importancia de Duhalde como hombre de consulta, por su experiencia en el peronismo provincial.

Hasta Mauricio Macri debió escuchar de boca de los suyos la conveniencia de consolidar su vínculo con el ex mandatario. Aunque sin fotos y con el objetivo único de cristalizar una alianza con el PJ que le permita, al jefe de gobierno porteño, ser un candidato presidencial con reales aspiraciones en 2011.