Los días miércoles y jueves más de 300 asistentes, tanto de San Juan como del resto del país, se concentrarán en el salón Eloy Camus del Centro Cívico para hablar sobre reutilización de materiales a partir de residuos de actividades productivas. Este proceso requiere de pensar la producción desde cero para que haya buenos resultados y también de un marco legal preciso que pueda acompañarlo.
Estos ejes serán los que trabajarán durante dos días en el Workshop estratégico REFRES (Rediseñar el futuro de los Residuos), que organizan en conjunto Conicet, la UNSJ y el gobierno de la provincia. Buscan que se sienten las bases para que la economía circular se convierta en una unidad de negocios de importancia en la provincia, para generar nuevas alternativas productivas, más puestos de trabajo, mejor impacto ambiental y también certificaciones para exportar o integrarse a la minería.
El trabajo durante los dos días estará dividido en charlas de especialistas e investigadores, así como mesas de trabajo durante los horarios de tarde. Este segundo espacio, que será para quienes se inscribieron con anticipación, permitirá diseñar soluciones a medida de las empresas sanjuaninas. Los privados plantearán sus problemas reales y los investigadores podrán aportar su visión en el momento.
A su vez, quieren lograr sentar las bases para nuevas legislaciones, que acompañen el crecimiento de estas industrias y a su vez incentiven la recuperación de materiales que en otro caso hubiesen sido desechos. En esta área, la participación de los organismos de control será central.
Un nuevo paradigma como base
La economía circular es una herramienta que cada vez gana más terreno en las áreas productivas. Plantea una visión nueva, que ve lo que antes se pensaban que eran desechos como materiales con potencial vida útil y que genera soluciones a lo largo de su uso en distintas cadenas productivas para que siga teniendo valor y generando beneficios, explicó Verónica Navas, jefa del Departamento de Química de la UNSJ.
Con esto en mente, cambia por completo la forma en la que se trabaja a lo largo de las cadenas productivas. Rosa Rodríguez, también de la Facultad de Ingeniería y directora académica del proyecto, explicó que para cumplir con una economía realmente circular, es clave uno de los pasos que componen las 9 “R”: repensar.
Esto es en lo que se enfocarán durante el workshop que se hará en San Juan, el primero de su tipo a nivel nacional. Marcela Castro, referente de la Secretaría de Ambiente que participó en la organización, explicó que buscarán “establecer pautas comunes entre todos los actores”. Los privados como productores de materias primas que se consideran hoy desechos, los investigadores como quienes vienen haciendo punta en generar métodos y soluciones y el Estado para que tenga en cuenta estos avances a la hora de aplicar normativas.
Además de los beneficios que implica tener una producción que genere menos desechos, ya existe una norma que fue recientemente aprobada, la ISO 59.000, que establece cómo deben trabajar en el marco de la economía circular. Pronto se sumarán nuevas normas y esto generará que cada vez sea más urgente para los privados ponerse al día con estas condiciones, porque serán exigencias que llegarán desde los destinos de exportación o empresas como las mineras.
No es solo buena voluntad
Las especialistas explicaron que generar una producción que esté dentro de la economía circular no es solo proponerse juntar los desechos de un proceso para que luego esto sea revendido. Para lograr que sea efectivo debe haber cambios durante la utilización de la materia prima original y también criterios para la recuperación del subproducto.
Rodríguez citó por ejemplo que “una textil puede aprovechar sus recortes para la producción de trapos de piso, pero si no se recuperan sin ensuciar y de la forma correcta, no logra incoporarse al nuevo circuito”. Por eso un punto clave es hablar con las industrias que generan desechos: deben considerar cómo diseñar su trabajo para que los materiales tengan esa vida útil sin generar nuevos costos a la cadena productiva.
Para esto también es importante que las autoridades, los órganos de control, entiendan cuáles son las reutilizaciones que se pueden generar. Así, por ejemplo, pueden incorporar entre las normativas que un subproducto que antes debía ser desechado de forma obligatoria, con los cuidados adecuados, pueda ser revendido a otra industria que pueda aprovecharlo.
Ventajas para todo el sector productivo
Darle una nueva vida a materiales genera varios procesos virtuosos, por eso la economía circular se ha vuelto uno de los temas de agenda centrales en las discusiones medioambientales. Reducir desechos antes de llegar al reciclado, un proceso más costoso que implica uso de energía y gasto de dinero, implica que hay menos volumen de residuos que se debe eliminar del circuito.
Pero a su vez, recuperar un material que antes iba a ser desechado o reciclado, implica que una industria cuenta con materia prima de proveedores cercanos y con buena valoración ambiental. Rodríguez citó un caso de éxito: una cervecería sanjuanina se encuentra produciendo harinas de valor nutricional con el desecho de los cereales con los que producen cerveza.
Esto generó una nueva cadena productiva, emprendedores locales, puestos de trabajo y un segundo ingreso monetario tanto a la cervecería como a quienes usan la harina. Esto fue posible gracias al trabajo con investigadores de la UNSJ, que encontraron la forma de generar este nuevo material de forma segura y continuar con su vida útil.