Vestirse también es una forma de sentirse
La ropa puede ser mucho más que una cuestión estética. El modo en que elegimos vestirnos cada día puede funcionar como una forma de expresión, reforzar nuestra seguridad y acompañar el estado de ánimo. Para Yamila Pica, asesora de imagen y directora y fundadora de Plushlamour, la clave está en construir una relación más consciente con el guardarropa y dejar de pensar la moda únicamente desde las tendencias.
“Vestirse de manera consciente no significa comprar más, sino elegir mejor”, sostiene Pica, quien plantea que la imagen personal debería funcionar como una extensión auténtica de la identidad.
La especialista explica que existe una relación profunda entre lo que usamos y la manera en que nos percibimos. En este sentido, recupera el concepto de enclothed cognition, término desarrollado por los investigadores Hajo Adam y Adam Galinsky para describir cómo la ropa puede influir en determinados procesos psicológicos a partir de su significado simbólico y de la experiencia física de llevarla.
La evidencia científica sobre este fenómeno se fue ampliando y también generó debates sobre la posibilidad de replicar algunos de los primeros experimentos. Un metaanálisis publicado posteriormente encontró respaldo para el principio general de que aquello que usamos puede influir en cómo pensamos, sentimos y actuamos, aunque advierte diferencias en la solidez de los resultados según los estudios.
Las prendas que funcionan como un “uniforme personal”
Según Pica, la seguridad que puede transmitir una prenda aparece cuando existe una coincidencia entre la imagen externa y la identidad personal. El calce, los colores y la comodidad son factores fundamentales para que una persona sienta que una determinada pieza realmente la representa.
En ese sentido, hay prendas que se convierten en verdaderos aliados del día a día: un blazer de buena estructura, un jean que genera comodidad y confianza, una camisa impecable o ese vestido que siempre funciona para una ocasión especial.
Son, en definitiva, los llamados “uniformes personales”: piezas a las que recurrimos cuando necesitamos sentirnos seguras y que pueden convertirse en parte esencial de un estilo propio.
La propuesta no consiste en tener un guardarropa enorme, sino en identificar cuáles son esas prendas que realmente funcionan para cada persona. El asesoramiento de imagen de Pica, de hecho, pone el foco en descubrir las prendas, colores, texturas y formas que mejor se adaptan a cada mujer y en lograr compras futuras más eficientes.
Colores, texturas y materiales: qué comunican
El color ocupa un lugar central en la construcción de una imagen. Los tonos cálidos suelen asociarse con energía y cercanía, mientras que los fríos pueden transmitir calma, profesionalismo o sofisticación. Sin embargo, la especialista advierte que no existen colores universalmente “correctos”: lo importante es encontrar aquellos que generen armonía con los rasgos naturales de cada persona.
Las texturas también construyen significado. La seda puede asociarse con una estética refinada; el lino, con una impronta natural y relajada; el cuero, con carácter y fuerza; mientras que los tejidos suaves pueden aportar una sensación de cercanía.
Por eso, elegir una prenda no debería reducirse a preguntarse si está de moda. También importa qué transmite, cómo se siente sobre el cuerpo y si encaja con la personalidad y el estilo de vida.
El estilo personal no sigue tendencias
Una de las claves que plantea Pica es separar moda de tendencia. Que una prenda esté presente en las vidrieras o sea protagonista de una temporada no significa que necesariamente deba formar parte de nuestro placard.
“Las tendencias son herramientas, no reglas”, plantea la asesora de imagen.
Construir un estilo propio implica, entonces, conocerse. Identificar qué prendas representan nuestra personalidad y cuáles simplemente compramos por impulso permite armar un guardarropa más coherente y funcional.
En su propuesta de “belleza honesta”, Pica pone justamente el foco en aceptar las características personales y utilizarlas como punto de partida para encontrar un estilo propio, en lugar de perseguir un ideal externo.
Una pregunta antes de abrir el placard
Para quienes sienten que se visten automáticamente todos los días, la especialista propone incorporar un pequeño ritual: antes de elegir qué ponerse, preguntarse “¿Cómo quiero sentirme hoy?”
La respuesta puede orientar la elección de colores, prendas, texturas y siluetas. No se trata de disfrazarse ni de forzar una imagen determinada, sino de utilizar la ropa de manera intencional para acompañar el momento y las necesidades de cada día.
Así, vestirse deja de ser una tarea mecánica y se transforma en una oportunidad para conectar con la propia identidad.
La moda consciente, desde esta perspectiva, no exige consumir más. Al contrario: invita a comprar menos por impulso, reconocer que funciona realmente y construir un guardarropa en el que cada pieza tenga sentido.
Moda y bienestar: cuando la ropa habla de quiénes somos
La propuesta de Yamila Pica recupera una idea cada vez más presente en la moda contemporánea: el estilo no se trata solamente de seguir tendencias, sino de encontrar una manera propia de comunicarse a través de la ropa.
Un buen look no necesariamente es el más llamativo ni el que responde a la última tendencia. Puede ser, simplemente, aquel que permite sentirse cómoda, segura y auténtica.
Porque, en definitiva, vestirse también es una forma de decir quiénes somos sin necesidad de hablar.
FUENTE: nota.texto7