Cuando pensamos en lugares llenos de gérmenes, lo primero que se nos viene a la cabeza suele ser el baño o la cocina. Sin embargo, hay un artefacto que supera ampliamente a ambos: el celular.
Cuando pensamos en lugares llenos de gérmenes, lo primero que se nos viene a la cabeza suele ser el baño o la cocina. Sin embargo, hay un artefacto que supera ampliamente a ambos: el celular.
Aunque muchos creen que el control remoto es el principal imán de microbios, la evidencia científica apunta hacia el dispositivo que más tocamos a lo largo del día.
Según distintas investigaciones, tanto la pantalla como la carcasa del teléfono son hábitats ideales para bacterias, entre ellas algunas potencialmente patógenas.
Un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Tartu (Estonia) analizó los celulares de varios estudiantes y encontró altos niveles de contaminación bacteriana. En algunos casos, incluso se detectaron restos de materia fecal, una clara señal de mala higiene.
Por su parte, un trabajo publicado en la revista Nature demostró que los teléfonos móviles funcionan como verdaderos reservorios de microbios, entre ellos bacterias resistentes a los antibióticos y microorganismos asociados a enfermedades.

La diversidad bacteriana presente en cada dispositivo refleja, además, los lugares por donde circula su dueño y con quién estuvo en contacto.
En 2022, otro estudio de la misma revista advirtió que los celulares pueden actuar como “plataformas microbianas peligrosas”, capaces de facilitar contagios en brotes epidémicos si no se limpian de forma adecuada.
La pantalla táctil es la parte más sucia, porque está en contacto directo con los dedos, la grasa y la humedad, que facilitan la adhesión de bacterias.