La ola de frío polar que atraviesa al país renovó las esperanzas de muchos sanjuaninos que sueñan con ver nieve caer sobre el centro de la provincia, como ocurrió el año pasado. Sin embargo, aunque en el Gran San Juan se registran temperaturas muy bajas y sensación térmica gélida, el casco urbano no recibiría nieve este miércoles. ¿El motivo? Un fenómeno urbano conocido como “isla de calor”.
Por el efecto "isla de calor" no nevaría en el Gran San Juan: qué es este fenómeno meteorológico
El Servicio Meteorológico Nacional anuncia la posibilidad de nevadas en el Gran San Juan pero eso no pasaría, según un especialista, por el efecto "isla de calor".
Este efecto, ampliamente estudiado por meteorólogos y urbanistas, provoca que las temperaturas en zonas densamente urbanizadas sean entre 2 y 4 grados más altas que en los alrededores, incluso durante las noches más frías.
Isla de calor en el Gran San Juan
“El concreto, el asfalto, la falta de vegetación y el calor residual de los edificios y vehículos hacen que el centro de la ciudad retenga temperatura y no alcance los niveles necesarios para que se forme nieve”, explicaron los especialistas.
A diferencia de otras localidades alejadas o de la periferia, donde el termómetro puede marcar valores más cercanos al punto de congelación, en la ciudad el calor acumulado impide que la humedad y el frío extremo se combinen en forma de copos.
¿Volverá a nevar en San Juan?
El fenómeno de isla de calor no solo afecta la posibilidad de ver nieve, sino que también tiene impacto directo en la salud y el consumo energético: durante las olas de calor en verano, por ejemplo, agrava la sensación térmica y aumenta el uso de aires acondicionados.
Mientras el Servicio Meteorológico Nacional mantiene vigente la probabilidad de nevadas para este miércoles, el climatólogo sanjuanino Germán Poblete analizó el escenario y explicó por qué el fenómeno todavía genera incertidumbre.
Según detalló, el miércoles será el día clave por el ingreso de una baja segregada que favorecerá la formación de abundante nubosidad, precipitaciones y un importante descenso de la temperatura. Además, estará acompañado por viento sur, lo que potenciará la sensación de frío.
Poblete señaló que el horario con mayores posibilidades de registrarse el fenómeno sería entre las 14 y las 15. Sin embargo, aclaró que las mayores chances de nevadas se concentran sobre la precordillera y no necesariamente en el Gran San Juan.
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El especialista explicó que todo dependerá de dónde se ubique la denominada "línea de los 0 grados", es decir, el límite donde las gotas de lluvia pasan a convertirse en copos de nieve. Debido al efecto conocido como "isla de calor urbana", provocado por la concentración de edificaciones y superficies asfaltadas, considera poco probable que el centro del Gran San Juan alcance las condiciones necesarias para una nevada generalizada.
No obstante, no descartó que puedan registrarse nevadas aisladas en algunos sectores más elevados o periféricos si las temperaturas descienden lo suficiente durante la tarde.
¿Qué son las islas de calor urbanas?
El efecto isla de calor urbano se describe mejor cuando una ciudad experimenta temperaturas mucho más elevadas que las zonas rurales cercanas. El calor y la luz del sol llegan a la ciudad y al campo de la misma manera. La diferencia de temperatura entre las zonas urbanas y las rurales menos desarrolladas se debe a la capacidad de las superficies de cada entorno para absorber y retener el calor.
¿Dónde se forman las islas de calor urbanas?
Los lugares más calurosos de la Tierra tienen algunas características en común. Están llenos de rocas y piedras, no tienen mucha agua, plantas ni árboles, y predominan los colores oscuros.
Las ciudades están repletas de superficies rocosas —asfalto, ladrillo y hormigón— que absorben el calor durante el día y lo liberan por la noche. Estos materiales se utilizan para construir aceras, aparcamientos, calles y otras construcciones. Las islas de calor urbanas se forman porque los humanos reemplazan las superficies más frescas por superficies rocosas.
Estas superficies duras y oscuras contribuyen al efecto isla de calor urbano de dos maneras. Primero, tienen un albedo bajo, lo que aumenta la cantidad de energía de la radiación solar que absorben. Segundo, contienen poca agua para evaporar, lo que significa que una menor cantidad de la energía absorbida se evapora, y una mayor cantidad se utiliza para calentar la superficie y liberar energía por conducción, convección o radiación. La combinación de estos factores hace que las ciudades y otras áreas altamente desarrolladas sean más cálidas que el campo cubierto de vegetación.
Las zonas urbanas suelen experimentar temperaturas hasta 6 °C (10 °F) superiores a las de los suburbios y zonas rurales circundantes. Las ciudades tienden a ser más cálidas que sus alrededores a cualquier hora del día y durante todo el año. Sin embargo, diversos factores influyen en el efecto de isla de calor urbana. Las ciudades más grandes suelen retener más calor que las más pequeñas. Las ciudades rodeadas de bosques presentan islas de calor más pronunciadas que las ubicadas en entornos áridos, ya que la sustitución de bosques por superficies pavimentadas en zonas urbanas tiene un efecto de calentamiento mucho mayor que la sustitución de arena y roca secas por pavimento.