Sentado en el borde de una acequia, con sangre de algunos cortes en su cuerpo y aún confundido por el terrible choque frontal del que había salido milagrosamente a salvo, Daniel Alberto Gordillo trataba de reponerse, aún sin entender por qué el otro automovilista se había cruzado letalmente en su camino dejándolo envuelto en una tragedia que enlutaba a su familia. ‘Yo venía de mi casa con mi mujer y veía que este auto se venía abriendo de carril de mucho antes… no pensé que se me iba a cruzar y cuando lo hizo no pude esquivarlo, venía muy rápido’, dijo Gordillo antes de ser inmovilizado y subido en la camilla de una ambulancia rumbo al Hospital Guillermo Rawson. Para entonces, Gordillo había salido de su auto y estaba perfectamente al tanto de la suerte que había corrido su esposa.
