Mónica Gutiérrez es quien está a cargo de la Dirección de Gabinetes Técnicos Interdisciplinarios de Educación y dijo que la mejor sanción ante un caso de violencia no es la amonestación, sino un castigo reparador que permita generar aprendizaje.

-Hubo 3 casos de violencia escolar muy grave en menos de dos semanas, ¿se trata de una tendencia, hay una conexión entre los hechos?

-No, se trató de episodios aislados que coincidieron en un lapso de tiempo muy corto. En todos los casos se activaron los operativos de intervención masiva, es decir, atendimos la situación puntual con los chicos y a la vez trabajamos con el entorno: los padres, los otros alumnos, los docentes.

-¿Le sorprende el nivel de agresividad de los chicos?

-No, ni tampoco creo que ahora sean más agresivos que antes. Yo tengo una lectura diferente porque la gravedad de los casos se dio por distintos contextos. En estos últimos tres episodios, en uno la lesión fue mayor por un problema de salud (osteoporosis), en el otro se desconocieron en un partido de fútbol y en el restante, el alumno debía haber estado bajo tratamiento psicológico.

-¿Cuál es la postura del Ministerio ante las sanciones?

-El Ministerio respeta los acuerdos de convivencia de cada institución. Las sanciones no las pone el Ministerio, sino las instituciones. Lo que hacemos es acompañar esas decisiones.

-¿Pero el Ministerio sugiere alguna medida o le deja toda la responsabilidad a las escuelas?

-Dentro de las posibilidades, se sugiere contener a los alumnos, porque normalmente la gente exige que al chico que agredió se lo expulse o cambie de escuela. Pero si eso sucede, sin trabajar la situación, sólo se pasa el problema a otra institución. Los casos deben ser abordados desde todas las miradas, para que ese chico no repita la agresión.

-Cuando algún hecho gana los medios, la opinión pública pide sanciones ejemplificadoras, ¿qué piensa?

-También se da que se oponen a la inclusión. Por eso yo creo que nos tenemos que hacer cargo, porque cuando los chicos tienen estos episodios no es responsabilidad de ellos sino de los adultos. Hay que trabajar como padres y el discurso de la escuela debe ser el mismo en la casa. Porque si en la casa le decimos a un chico que golpee más fuerte, no pretendamos que en la escuela a ese chico no le peguen por el mismo consejo que dan otros padres. Sé que son cuestiones difíciles de cambiar, pero no imposibles.

-¿Qué opina de las amonestaciones?

-No estoy de acuerdo con la amonestación o la expulsión del alumno, porque son sanciones que no le permite aprendizaje y porque sabe que se trata de un castigo administrativo. Son mejores las sanciones reparadoras, en las que además de una sanción administrativa recibe otra que lo obliga a hacer un trabajo escolar para exponer sobre violencia escolar o bullying ante sus compañeros, o pintar una pared en la escuela, por ejemplo. Frente a casos de violencia, hay que procurar que los chicos cambien de actitud, que reparen lo que hicieron y que tomen conciencia de que el otro sufrió por ellos.

-¿Usted le sugiere a las escuelas que apliquen este tipo de castigos reparadores?

-Sí, en complemento con otras acciones porque respetamos las sanciones administrativas que apliquen las instituciones educativas a través de su acuerdos de convivencia. Hay muchas escuelas en la provincia que ya tienen muy desarrollado su sistema de castigo reparador.