"Estoy terminando de escribir mi libro, se llamará Un Cacho de Buenos Aires", dirá el homónimo del Obelisco-. Quizás, la sabiduría de vida Castaña -y genuinamente pirata- eligió un título más que adecuado para recapitular sus 40 años de trayectoria -y revivir su affair con Susana Giménez, sus ventas galopantes -tibias al principio-, eternas comparaciones "pero felices" con Sandro, excesos, incansable farra, minas -y de la más codiciadas-, faso e innumerables reconocimientos-. Sí, mucha vehemencia pasional. "Si mi hija me dijera que sale con Cacho Castaña, le doy con un palo en la cabeza", aseguró entre risas -las mismas que se mezclan con su notable sencillez y sus pastillas de viagra-. Antes de actuar en la Fiesta Nacional del Sol -ver recuadro-, dialogó con DIARIO DE CUYO.

– Si te digo: Provincia de San Juan ¿Qué es lo primero que se te viene a la cabeza?

– El cariño de la gente. El público más respetuoso y agradable está allá. No se puede creer. Me acuerdo que una de las veces que fui, tuve que ir a siete asados de corrido. Nunca viví algo igual.

– ¿Algún romancete cuyano en el historial?

– (risas) Siempre hay alguna cosa en el pasado dando vueltas.

– Un cacho de autodefinición: ¿Mito porteño, baladista pirata, atorrante adorable o tanguero metrosexual?

– (risas) ¡A la flauta! ¡Qué coctel!. Mirá, lo que quiera la gente, pero dejemos atorrante, no me considero un tanguero metrosexual.

– Reconocé que sos coqueto. ¿No le das a la tintura?

– No, el pelo es mío. Es negro todavía. Pero sí, no tengo problemas en decir que me hago las manos.

– ¿Eso les gusta a las minas de hoy? ¿No demacras el mito de macho arrabalero?

– Conozco tantos machos que se sentaron en el termo. Dejémoslo ahí (risas).

– Hablemos de las mujeres de hoy ¿Ellas proponen y el hombre dispone?.

– Totalmente. Las minas tienen su departamento, su auto, sus cosas. Son ellas las que te pasan a buscar, las que te levantan y te mandan con un remís a tu casa (risas).

– ¿Tu esposa te conquistó así?

– No, no fue así. Me costó mucho laburo convencerla. Imaginate, si mi hija me dice: +salgo con Cacho Castaña+, le doy tantos palos en la cabeza…(risas).

– Con tantos tributos y reconocimientos ¿Cuándo dijiste: epa, voy a ser una leyenda popular?.

– En realidad trato de no pensar mucho en eso. Soy un tipo que vive mucho el presente. Trabajo mucho, aunque a veces me canso y quiero largar todo.

– Hace rato que venís amagando con un retiro. Te convertiste en una Chiqui Legrand…

– (risas) Lo que pasa es que cuando me agarra eso de largar todo, pasan dos semanas y recupero las ganas. Acá lo importante es seguir. Llegar a la meta es como terminar. Lo que más se disfruta es el viaje.

– Hablemos de Sandro. ¿Te jodían las comparaciones o era una semejanza productiva?.

– Si me hubieran comparado con un número 20, sí me jodería, pero como él era un grande, está todo bien. Me hacía muy feliz que me compararan.

– A "Café la humedad" te la piden a rabiar. ¿Alguna vez te saturó?

– Jamás. No soy como algunos cantantes que impusieron un tema popular y después se hacen los intelectualoides y reniegan de lo que hicieron.

– ¿Lo decís porque algunos relacionan tu música con lo "grasa"?

– En este país todavía se discute qué es grasa y qué es paquete. Terrible. Yo sigo disfrutando de todo. A la gente le encanta.

– "Para vivir un gran amor" fue dedicada a Susana. ¿Por qué quedó en touch & go? ¿Se enamoraron a destiempo?

– No tengo la menor idea. No me acuerdo (risas).

– Vos te casaste y sos feliz. Ella no pega una en el amor. ¿Billetera mata diva?

– Y sí, a Susana se le arriman por la guita. Tengo una amistad muy linda con ella. Por ahí, cuesta tener una amiga, pero si te sigue manejando el sexo, significa que no aprendiste nada y no creciste.

– Y vos Cacho, cuando sí manejas el sexo ¿Sos pro-viagra?

– A veces. Cuando estoy cansado, me pinta el viagra.