María Olivera es hermana de Patricia y confiesa que de niñas, ellas vivieron en un hogar estatal tras el abandono de sus padres, pero no quiere lo mismo para sus sobrinos y menos para su ahijado, el pequeño Federico. Por eso, se ofreció a cuidarlos, pese a que tiene 8 hijos y apenas tres camas y una cuna para todos (el más grande duerme solo, 6 se reparten en dos camas de dos plazas y el bebé ocupa la cuna). María reside en su humilde ranchito a un kilómetro de la casa de su hermana, en Alto de Sierra; cobra $800 de una pensión y su marido, Antonio, hace changas. A su casa llegó Patricia para preguntarle si sabía dónde estaban sus hijos, el jueves en la tarde-noche. "Pensó que los tenía yo, porque a veces yo me los traía a la casa. Cuando le dijimos que la habían denunciado y que se los habían llevado, al principio no nos creyó. Pero cuando se dio cuenta que era verdad, se fue y no la volví a ver", dijo María.

-¿Cómo reaccionó Patricia cuándo se enteró de que sus hijos estaban en un hogar transitorio?

-La verdad que se enojó y hasta se peleó con mi marido. Pero me dijeron que anda llorando por ahí. Ella está sufriendo, está mal. Pero nosotros -por su pareja y ella- le vivíamos diciendo que cuidara a los niños, que no los dejara tanto tiempo solos.

-¿Siempre fue de tener esa actitud, de abandono?

-Más o menos, el problema se agravó cuando se separó, hace como dos años. Patricia era como desligada de sus niños. A veces yo iba y buscaba a mi ahijado, pasaba una semana conmigo y ella ni se molestaba en preguntar cómo estaba. Después, yo le decía que los bañara, que los niños andaban con los costrones de mugre, pero me decía que no me metiera en su vida.

-¿Patricia recibe la asignación universal por sus hijos?

-Sí, ella cobra 700 pesos, pero no sabe administrar. Todos los meses anda cambiando el celular o comprándose pinturas y ropa. Y se enojaba cuando le decíamos que no actuara así, que pensara en los niños, que comprara harina, que amasara.

-¿Por qué usted se ofreció a cuidar a sus sobrinos?

-Porque sé lo que es vivir en un hogar del Estado. Uno puede estar cómodo, pero falta el cariño de la familia. Yo tengo muchas necesidades, pero no pido nada a cambio. Ya nos las vamos a arreglar.

(NdR: el Ministerio de Desarrollo Humano evalúa ofrecerles camas, ropa y una asistencia financiera en caso de que la Justicia determine que María cuide a sus sobrinos).