En la quietud de la montaña apenas se escucha la corriente, que en verano crece con fuerza y hoy no es más que un hilo quieto, contenido por un terraplén que le da paso a un monstruoso puente, de 270 metros de largo por 12 de ancho sobre el Río Bermejo. En medio de la nada, donde se está abriendo la ruta entre Huaco e Ischigualasto, hoy una de las cosas más llamativas son esos pilotes que ya tienen la marca colorada del agua que pasó con los calores de noviembre y diciembre. En ese entonces ya estaban construidos, con 1,50 m de diámetro y enterrados a más de 28 metros de profundidad. Esta obra permitirá el paso de camiones todo el año, pese a las crecidas. Actualmente están haciendo las vigas, que empezaron a tirarse desde hace una semana. Ya se ven defensas de piedra en los alrededores del puente, que tendrá unos 4,5 metros de alto y que requiere de más de 60 hombres trabajando desde primera hora hasta el atardecer. Según dijo el ingeniero a cargo del puente, Roberto Garrafé, de la empresa Dumandzic que trabaja con De Pellegrin en este tramo, se trabajó con un sistema especial de neopreno, que funcionan como rodillos para lograr que la estructura soporte eventuales sismos. El ingeniero apuntó que obviamente también queda por hacer el asfalto y poner detalles como barandas y cartelería. El puente está cotizado en más de 14 millones de pesos y se estima que estará listo cerca de diciembre.
