Tal cual es costumbre, la ceremonia de los Mundiales termina a pleno color y calor. Lleno de emociones. Y en este caso con una gran concurrencia de más de 1.300 personas, a pesar que Iquique no es una ciudad hockística. Sólo que demostró la admiración y la novedad de un deporte que llegó a través de las chicas.
Con la felicidad plena del campeón, en este caso España, y la presencia del resto, portuguesas y argentinas también subieron al podio. Las lusitanas, en segundo lugar, las argentinas, en el tercero.
Luego del ingreso de todas las banderas, los organizadores invitaron a todos los equipos y los árbitros que actuaron en el torneo. Se hicieron entrega de los correspondientes premios y después las distinciones a cada una de las delegaciones. Al final se les entregó las medallas correspondientes a los tres mejores del torneo: España, Portugal y Argentina. Pasaron todas las integrantes de estos equipos ante el aplauso del público.
Al final todo el colorido y la música a través de bailarines locales que interpretaron temas autóctonos. Un final excelente para un torneo que tuvo algunos defectos.
Uno de ellos, claro está, pasó por las comodidades de un estadio que fue creado de manera especial para este certamen y que tiene fecha de vencimiento pues la idea es desarmarlo y que todo quede como antes, al costado de la playa donde se encuentra ubicado. Las comunicaciones y las comodidades a la prensa también fueron otro punto débil del Mundial en suelo trasandino.