Ocho mil pesos costó construirlo y $1.000 fue el presupuesto asignado para comprar los primeros peces. El 28 de abril de 2004 fue inaugurado el primer acuario de la provincia, toda una novedad para entonces, que le daba otro atractivo al Parque Faunístico. A exactamente una década de aquella ceremonia, el acuario ya no es el único de San Juan, pero atraviesa un gran presente tras el reacondicionamiento que le hicieron en 2013, a la vez que el cambio más importante que tuvo fue el de convertirse de un lugar netamente de exhibición de peces de colores a un sitio en el que se trata de generar conciencia mostrando especies insertadas en los ecosistemas locales que hicieron daño y enseñar así sobre la fauna autóctona.
El acuario empezó a gestarse a principios de 2004 y en marzo la Municipalidad de Rivadavia comenzó la construcción de las peceras, aprovechando el edificio que originalmente era el serpentario. Los recintos fueron readecuados, probaron la resistencia de los vidrios y mejoraron el sistema de circulación de agua que ya existía. Además, adquirieron los equipos de temperatura, filtrado y oxigenación y una vez que las peceras estuvieron listas, dispusieron de un presupuesto de $1.000 para adquirir los peces. Fueron, en el debut, 400 ejemplares de 20 especies distintas, todos exóticos, como carassius, monjitas albinas, poecilia, porta espadas o miracielos. La ceremonia de inauguración se hizo como parte del festejo por el Día del Animal y estuvo encabezada por el gobernador Gioja.
Pero el acuario, no obstante, atravesó periodos de crisis. De hecho, un año después de la inauguración fallaron los sistemas de calefacción y filtrado que provocaron la muerte de decenas de peces. Y en 2010, por falta de mantenimiento, tuvieron que cerrarlo. Tras recibir una importante inversión para reacondicionarlo fue reabierto meses después, con el estreno de una ‘isla’ con recintos para albergar a los pangasius, que se convirtieron en atracción pues eran llamados tiburones asiáticos.
El último cambio
El año pasado, el acuario se benefició con la fuerte inversión que realizaron en la readecuación del Faunístico. Eliminaron el peligroso techo tipo quincho (de paja) que tenía y mejoraron su interior, además de los sistemas de circulación de agua y los distintos equipos.
‘También fue el inicio del cambio de concepto del acuario. Ya no sólo fue mostrar peces exóticos, sino también mostrar los ejemplares que tienen nuestros ríos, como los bagres o mojarras, y exhibir especies introducidas que provocaron graves daños a nuestra fauna, como las ranas toro, las ranas africanas o las carpas koi, a modo de generar conciencia. A medida que pase el tiempo, cada vez habrá más peces autóctonos, porque la pedagogía y la educación ambiental es la tendencia que persigue el Faunístico’, destacó el veterinario Iván Simoncelli, quien fue parte de la creación del acuario en 2004 y actualmente sigue vinculado al Parque.
El acuario actualmente tiene unos 500 peces y entre los exóticos que aún siguen nadando en sus aguas hay carassius, neones, peces ángel o viejas del agua, entre otros. A su vez, en un sector no permitido al público conformaron un plantel de reproductores.
De cara a su segunda década, además de mayor cantidad de ejemplares autóctonos, el acuario comenzará la implantación de flora en las peceras, un proceso complejo y lento. El objetivo es que cada recinto recree microambientes en los que ya no existan las plantas artificiales.

