Desde que comenzó el operativo en Buenos Aires hasta el final de la cirugía en el Hospital Rawson hubo 28 horas de intenso trabajo. Apenas avisaron a las autoridades sanjuaninas de la disponibilidad del órgano, esa misma madrugada del lunes contactaron al paciente y a las 8, el hombre ya estaba internado. Todos los estudios que le hicieron, siempre a contrarreloj, dieron aptos. Pese al clima frío de la época y su condición renal afectada, no sufría ni un simple resfrío. Pero eso sí, tenía caries y no le quedó otra opción que someterse a la extracción de tres piezas dentarias, pues los pacientes no pueden tener ningún peligro potencial de infección. Como era feriado provincial, tuvieron que hacer venir a un odontólogo de urgencia.
Todo el universo conspiró para que fuera él quien sería destinatario de un órgano que mejorará su calidad de vida. Es que además de la compatibilidad, el hombre estaba cerca del hospital y no tuvo nada en contra. Es que suele haber casos en que los médicos tienen que generar angustiosas anulaciones de procedimientos pues los pacientes quizás justo se encontraba en una zona alejada o tenían gripe o algún problema simple que no los hacían apto ese día para recibir el tan ansiado trasplante (en esas circunstancias, derivan los órganos a los siguientes en las listas de espera).
El receptor del riñón es un padre de familia de 37 años, vecino de Santa Lucía y quien hacía dos años que se dializaba, a la vez que desde hacía 18 meses estaba en lista de espera. El equipo sanjuanino trabajó sin descanso todo el tiempo y ayer, pasado el mediodía, aún seguía firme en el hospital, sin dormir pero feliz por el logro médico.

