Ayer el pueblo de Angaco celebró el Día del Trabajo a pura tradición. Celebración que contó con el protagonismo indiscutible de las mujeres tanto dentro del campo de destreza como fuera del mismo. Más de 6.000 personas se concentraron en el lugar para disfrutar de esta fiesta gaucha.
A las ocho de la mañana María comenzó a armar los pasteles. Quería estar desocupada para ver a su hija que, a eso del mediodía, participaría en la carrera con obstáculos. Como ella, varias chicas de diferentes agrupaciones gauchas mostraron su destreza en el campo de juego, despertando la admiración de todos los presentes, especialmente de los jinetes de Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba que llegaron a participar de la jineteada.
Fuera del campo de juego, la mujer también brilló por su presencia, sobre todo por su compañerismo. Durante toda la mañana cebaron mate, prepararon ensaladas y hasta hicieron el asado. Como Teresa que, sin mucha experiencia, tiró las costillas y los chorizos sobre las brasas, mientras su esposo se calzaba las espuelas para jinetear. Pero lo hizo gustosa porque también pudo asar en la parrilla unas berenjenas y pimiento para lucirse con la ensalada.
Un trabajo menos caluroso, pero igual de arduo, fue el de las paisanas que, con fajas ceñidas a la cintura y bien maquilladas, se encargaron de llevar las planillas de los participantes en las diferentes disciplinas, y de organizar las diferentes competencias. Otro tanto hicieron las damas que aprovecharon la fiesta para promocionar su trabajo. Con delantal blanco y pelo recogido, vendieron facturas, rosquitos, bizcochuelos y conservas caseras que prepararon para esta ocasión especial.
Después del mediodía comenzó la jineteada, uno de los momentos más esperados por la gente y los jinetes. Es que se realizó la primera etapa clasificatoria para el festival de Jesús María 2011, que no resultó nada sencilla para los aspirantes a formar parte de la delegación sanjuanina que participará en el mismo. Los cincos primeros jinetes rodaron por la tierra ni bien los pingos salieron de los palenques. Por suerte, ningún caído necesitó asistencia médica por lo que el personal de ambulancia también pudo disfrutar de la fiesta como espectador al igual que los ocho efectivos policiales de la Comisaría 20ma de Angaco, ya que el evento se desarrolló sin ningún inconveniente. Sólo el calor implacable fue un factor en contra durante el festival. La gente se tuvo que apretujar bajo las mediasombras colocadas en el predio para disminuir los efectos del sol.
Los niños también tuvieron su momento de diversión exclusivo. Fue cuando los hicieron ingresar al predio para participar de la atrapada del gallo. Y es por este motivo que Rubén Balmaceda, presidente de la Agrupación Gaucha Cacique Angaco, organizadora del evento, sostuvo que la Fiesta del Día del Trabajador es esencialmente una fiesta para toda la familia.

