* No pedir al niño que "hable más lento" o "que se relaje".
* Saber escuchar al disfluente sin apurarlo.
* Darle tiempo para hablar, para que pueda expresar cómodamente su mensaje.
* No interrumpirlo cuando habla ni dejar que él interrumpa a los demás. Respetar los turnos para hablar.
* Formularle preguntas de a una por vez y sólo las necesarias.
* No completar las palabras ni tampoco hablar por el niño o la niña
* Modificar su propio lenguaje para no acelerar y evitar ritmos vertiginosos en la sala. Ser modelo de lenguaje pausado.
* Explicar a los otros nenes que muchos chicos hacen "saltitos" al hablar y que se les debe dar más tiempo para que hablen más cómodos y seguros.
* Prestar atención al lenguaje de los niños en general, escucharlos hablar. A veces la disfluencia pasa inadvertida en la escuela porque el niño disfluente no habla o habla poco.
*Tener presente que la tartamudez no afecta la capacidad intelectual de las personas. Que un niño sea disfluente no significa que no esté capacitado para aprender.
* Aceptarlo y quererlo así, no es enfermo, ni deficiente, ni nervioso. Los bloqueos retroceden cuando la comunicación es esencial y se siente aceptado y cómodo.
*Ayudar a todos los alumnos de la clase a respetar la toma de turnos al hablar y escuchar. A todos los niños y especialmente a aquellos que tartamudean- les resulta más fácil hablar cuando existen pocas interrupciones y cuando el oyente les presta atención.
* Respetar las necesidades del alumno pero no ser demasiado permisivo.