Mal perdido por San Martín, no bien ganado por Quilmes. Tal vez esa sea la conclusión final del durísimo golpe que vivió el líder de la B Nacional en una de sus noches más negras de esta temporada. Porque más allá de la triste labor del árbitro Díaz -trascendente en el marcador-, el funcionamiento de San Martín distó demasiado del andar seguro, firme y rendidor de la primera parte de esta temporada. Fue otro. Acentuó problemas, desnudó inseguridades y terminó siendo presa de una crisis de juego que tendrá que revertir. 1 GRIS CLARO La falta de volumen de juego, las pequeñas sociedades, la profundidad en cada maniobra desaparecieron de esta versión 2010 de San Martín. Es que sin Becerra encendido y con Torresi demasiado solo para crear, el Verdinegro fue repetido en todo. Pero esto no fue lo más alarmante. Lo más preocupante estuvo en sus deficiencias defensivas que le permitieron a un equipo con mucho trato de pelota como Quilmes pero sin peso ofensivo, lastimarlo. Señales de que el pasado ya no está. Que le llegan y lo ponen en apuros. Así, el combo de San Martín terminó siendo permeable atrás y sin luces arriba. 2 GRIS OSCURO La luz no llegó en el complemento. Es que cuando San Martín quiso reaccionar, cuando Becerra y Torresi se empezaron a encontrar, el infortunio terminó de oscurecer la noche de Concepción. Torresi se lesionó, llegó el dudoso penal que sancionó Díaz y Caneo liquidó la reacción sanjuanina. Quilmes encontró lo que vino a buscar y jugó con la desesperación de un San Martín que parece otro, diametralmente opuesto al que marcó el camino en la primera parte de este torneo. Sin luces, sin argumentos, descontrolado en lo anímico, San Martín entró en la zona de la desesperanza. Empezó a sentir que el partido lo perdió él y no se lo ganó Quilmes. Tal vez, por eso le duela más.
