La manifestación anual de solidaridad de los sanjuaninos que colaboran con Cáritas se puede ver en resultados palpables: varias familias de algunas sedes departamentales como Rawson, Valle Fértil y 25 de Mayo, ya tienen en marcha microemprendimientos laborales. Allí, las personas que fueron capacitadas en los talleres de capacitación laboral de Cáritas armaron sus talleres y empezaron a producir. Todo ello con los fondos que reúne la institución en su colecta anual, que este año se hará el próximo sábado 13 y domingo 14 de junio.

De esta manera, las 100 familias que viven en la localidad Pozo del Salado, de 25 de Mayo, se beneficiaron con el proyecto de capacitación laboral en corte y confección. Luego de dictarles el curso, Cáritas les proveyó todos los insumos y comenzaron a confeccionar ropa y venderla. El taller funciona en el patio de la capilla del lugar, y mientras las madres trabajan, los chicos se entretienen con un taller de folclore, que también es dictado por voluntarios de la institución.

Otro proyecto de costura de características similares está instalado en la Villa San Damián, de Rawson. Y también se destacan los trabajos en pastelería artesanal y fábrica de pastas de los emprendimientos familiares de Valle Fértil y de Angaco.

Según la directora de Cáritas San Juan, Vanesa Díaz, esto es posible gracias a lo recaudado en las parroquias, capillas, colegios y centros misionales. Allí reciben ropa, mercadería, elementos de higiene y hasta insumos ortopédicos, y todo queda en la misma sede donde llega la donación. Lo único que se distribuye entre la delegación departamental, la provincial y la nacional es el dinero donado. Luego cada centro se encarga de distribuir todas las donaciones de acuerdo a las necesidades más urgentes detectadas en algunos sectores de la comunidad. "Nosotros tratamos de complementar la asistencia del Estado con cosas que no son sólo materiales sino también, y fundamentalmente, espirituales", dijo Díaz.

Justamente estas falencias son las que promocionaron el surgimiento de los emprendimientos familiares desde hace ya dos años bajo el Programa Emaús, y ellos son los que reciben el mayor porcentaje de las donaciones. Pero los fondos de Cáritas también tienen otros destinos: "Tenemos centros de apoyo escolar, centros para la tercera edad. Todo con un fin promocional más que asistencial. Por ejemplo, en la Villa Congreso, de Rawson, hay 40 familias que reciben becas para talleres familiares y centros de educación; y en Villa Las Rosas, hemos formado un club para hacer gimnasia. Algunos proyectos los trabajan miembros de Cáritas que sostienen un servicio y, otros, los trabajan las familias y dependen de los costos que nosotros podamos solventar. Por eso les hacemos un seguimiento y acompañamiento permanente", comentó la directora