Los diputados se han llamado a silencio y públicamente no tiran prenda sobre los puntos a revisar del estatuto docente, que en definitiva es lo que disparó la idea de un cambio. Fuentes calificadas dijeron que los legisladores quieren que el proceso se lleve a cabo sin malos entendidos por parte del aguerrido gremio UDAP y sin conflictos que puedan afectar la armonía que hay hoy por hoy con el sector docente.
Evalúan que el riesgo es una orden que deje el proyecto en el freezer, a costa de un tema que merece ser revisado para mejorar el sistema educativo. La ministra Cristina Díaz dice que se debería esperar la implementación de la Ley de Educación, pero las fuentes aseguraron que también dijo que no quiere interferencias en la aceitada relación que logró con UDAP.
Apenas se enteró del proyecto, el gremio operó para detener el tratamiento y, según las fuentes, hasta hubo llamados nacionales al Centro Cívico.
Lo que UDAP no quiere es que se discuta en la Legislatura. En todo caso, dice que debería hacerse en la mesa de paritarias. Pasa que en Diputados, los gremios serían una voz más en la discusión en comisión y en el recinto no tienen lugar. En paritarias, están parejos con el Ministerio de Educación y el poder de negociación, por razones numéricas, es mayor.
Los diputados defienden la legitimidad que tienen para sancionar el nuevo estatuto, porque se trata de una ley que excede los temas de paritarias. Y a pesar de que repiten incansablemente que la intención es consensuar la reforma, UDAP se mostró intransigente. Le mandó una nota al vicegobernador Rubén Uñac haciendo reserva de ir a la Justicia si se arma la comisión reformadora. Insiste en que se tiene que debatir en paritarias y advierte que “sólo el pase a archivo del proyecto” les permitiría recuperar “la tranquilidad”. La nota, en la despedida, dice: “a la espera de tal única respuesta aceptable”.
