�Los problemas en la mutual universitaria no comenzaron con las planteos por usura a los que exigían el pago de los cheques que tenían al cobro. Los primeros en ser denunciados fueron Rubén Castro y Roberto Bazán, expresidente y extesorero de la entidad, respectivamente. Las sospechas contra ellos comenzaron cuando las actuales autoridades, encabezadas por el presidente Omar Cereso, descubrieron que la entidad arrastraba una deuda de 7 millones de pesos y que de esa cantidad, unos 5 millones correspondían al pago de cheques de prestamistas y que no había registros del destino de esos recursos.
A medida que escarbaba, la conducción encontró cheques al portador “sin la correspondiente orden de pago y el debido registro contable”. También faltaba la rendición de un subsidio de 564.942 pesos que el INAES le otorgó a la mutual para construir cabañas en el camping de Pocito, que aun en la actualidad están inconclusas. Fuentes vinculadas a la causa dan por descontado que serán llamados a indagatoria.
