“En realidad lo que está en crisis en el mundo es este modelo de populismo desarrollado, con menos exabruptos que los nuestros, pero no muy distintos. Es una crisis de sobreendeudamiento y de sobreconsumo, que lleva tiempo solucionarla. Requiere medidas de austeridad y moderación.
La austeridad juega en contra con efectos perversos porque aumenta los déficit fiscales y los problemas y entonces por ahora vamos a ver una lenta adaptación del mundo a estas nuevas condiciones, después de que explotó la burbuja del crédito”.
