Roberto Sánchez falleció el lunes pasado, a las 20.40 en el Hospital Italiano de Guaymallén, Mendoza. A las 00.05 del martes, su cuerpo fue trasladado a borde de una Traffic sin identificación al departamento de Maipú, directamente a la sala de Tanatopraxia de Enrique Mangione, donde prepararon el cuerpo para el prolongado velatorio. La tarea de tanatopraxia (la restauración de un cadáver para retrasar la descomposición, actividad que en algunos países como España y Estados Unidos es obligatoria, ver aparte) fue dirigida también por uno de los hijos de Mangione desde la localidad de Monte Hermoso vía Internet, debido al delicado tratamiento que se iba a practicar. “El objetivo, -dijo Mangione en diálogo con Télam-, es retomar la misma figura de Sandro que todos conocimos”. Luego de una hora y media aproximadamente de trabajo, el cadáver de Roberto Sánchez fue trasladado en el mismo vehículo al sector militar del aeropuerto El Plumerillo donde lo aguardaba un avión de la Fuerza Aérea para ser trasladado a Buenos Aires. Desde el hospital y durante el recorrido hasta la estación aérea, centenares de personas se asomaron al paso de la camioneta y dedicaron aplausos póstumos al Gitano. El féretro con el cuerpo fue subido a un Lear Jet privado, en el que también viajaron la viuda y otros familiares. La nave partió a las 3.45 del aeropuerto mendocino y aterrizó en el aeroparque metropolitano Jorge Newbery a las 5. Diez minutos después fueron retirados de la estación aérea, en una comitiva que estuvo compuesta por otra camioneta tipo Traffic y tres autos, en uno de los cuales viajaban Olga y su hijo. Desde allí fueron a una funeraria en Belgrano, donde también se congregaron decenas de curiosos y fanáticos.
