Finalmente se concretó, aunque a medias, la amenaza que varias veces hizo el intendente de la Capital, Marcelo Lima, y que nunca se concretó. Ayer los inspectores municipales impidieron que los vendedores ambulantes del Parque de Mayo instalaran sus puestos de venta, en medio de agresiones verbales y reiterados intentos de cortes de calles, sofocados por Infantería. Luego de cinco horas de tensión, y después de que se retiraron las fuerzas policiales y los inspectores, los vendedores ambulantes volvieron a abrir sus puestos como lo hacen todos los domingos.
"Hemos pecado de permisivos, pero llegó el momento de hacer respetar las ordenanzas como es debido. Esta gente está llevando a cabo una actividad ilícita, desleal y que atenta contra el trabajo de otros. El diálogo está abierto, pero sólo con aquellos comprometidos a trabajar en regla". Lo dijo el intendente de Capital, Marcelo Lima, para explicar las razones del operativo que ayer impidió que los vendedores ambulantes se instalaran en el parque, y luego de varios intentos anteriores de aplicar efectivamente este medida. Ya el para el fin de semana pasado el funcionario anunció un megaoperativo con este fin, pero que terminó siendo sólo un control a los carros de comida para corroborar las condiciones de higiene y calidad, y la seguridad de sus conexiones eléctricas (a raíz del perro que murió electrocutado hace dos semanas y, supuestamente, por las conexiones clandestinas que hacían los vendedores ambulantes). Pero el operativo de ayer se hizo tal cual lo anunciado días atrás, ante la sorpresa y desazón de los vendedores a quienes no dejaron ni siquiera desempacar su mercadería. "Qué quieren que vamos a robar -le gritó Gastón Vargas al inspector Raúl Díaz, a cargo del operativo-. No tenemos más trabajo que éste ni tampoco ningún plan social. Nos están dejando sin posibilidades de sobrevivir".
Frente a estas declaraciones Raúl Díaz, tratando de mantener la calma ante los insultos recibidos, dijo que el municipio les había dado la posibilidad de que, por ayer, se instalaran en la Plaza España hasta tanto se resuelva su situación. Pero que ninguno aceptó. "Es imposible llegar a algún acuerdo con gente que no tiene capacidad de negociación -sostuvo, y a la que pide más cuando más se le da".
Por su parte Mabel Tejada, presidenta de esta asociación de vendedores, dijo que no aceptaron trasladarse porque eso sería darle la razón al Gobierno municipal, y seguir esperando una respuesta.
Mientras tanto a las 18:30, más de 200 hombres, mujeres y niños decidieron intentar cortar nuevamente la calle a la altura de Libertador y Las Heras, como hicieron a las 15:30. Medida que Infantería no permitió como las veces anteriores, y que no fue efectiva para lograr el permiso para la venta en el parque. Por lo menos hasta las 20 hs. "Nosotros no podemos mediar para que los dejen trabajar porque eso nos corresponde -les explicó el subjefe de Policía, Roberto Castro-. Les pido que liberen el paso porque si no los tenemos que llevar detenidos".
Como para calmar los ánimos el subjefe de Policía les dijo que a las 20 hs iba a retirar a las fuerzas policiales tanto las que impidieron los cortes como las que acompañaron a los inspectores municipales. Así sucedió. A las 20:30 los vendedores guardaron los carteles de protesta y volvieron a instalar sus puestos en el parque como todos los domingos.
