“Le puedo llamar Peter”, consultó la presidenta Cristina a Munk, el socio fundador de Barrick. “Y yo le puedo llamar Cristina”, retrucó el octogenario empresario canadiense. Roto el hielo, la conversación amena que se produjo el 14 de abril pasado en la casa Rosada fue la que ayudó “bastante” al desenlace positivo que tuvo el proyecto binacional, según contó ayer el Secretario de Minería de la Nación, Jorge Mayoral. Allí Munk reconoció que su amigo, Santiago Soldati, fue una pieza clave para que él diera el visto bueno al proyecto en forma binacional. Y Mayoral agregó que luego del encuentro -al que asistió el gobernador Gioja (ver foto)- Cristina envió una carta al Comité Ejecutivo de la operadora minera en la que expresa el total apoyo que el emprendimiento tendrá del gobierno argentino.


Ese comité que reúne a los notables y a los mayores tenedores de acciones de Barrick es el que estos días debe firmar el ockey al inicio de Pascua Lama, contó Mayoral. Todos esperan que eso ocurra esta semana, para lo cual, luego habrá un anuncio en el que intervendrán las presidentas de Chile y Argentina, aunque aún no se sabe de qué manera.


Respecto a los tributos transfronterizos, Mayoral contó que ambos países resolvieron la siguiente metodología: En la fase primaria se resolvió tributar en función del origen del mineral. El 70% está del lado chileno y el 30% en Argentina. Respecto a la fase industrial, el 100% está del lado argentino y se tributará en este país, bajo el concepto de «establecimientos estables». Es decir, la filial argentina va a tributar en Argentina.