�Los precios de la ropa, el calzado y demás vestimenta acá, en Belo Horizonte, están por las nubes, en algunos casos, y equilibrados con los de Argentina, en otros. Pero en ningún caso más baratos.
Las zapatillas, que a nosotros nos atraen porque hay marcas que en Argentina no están (por ejemplo, Las Asics, que son las que usan los jugadores de vóley) mejor admirarlas en vidriera porque, comprarlas, es todo un problema. Entre las más atractivas, los precios oscilan entre los 1.000 reales y hasta 2.000 reales, lo que significa que cuestan entre 4.000 pesos y 8.000 pesos argentinos. En zapatos femeninos el tema está algo más equilibrado, ya que entre los modelos no muy caros un par de botitas para dama cuesta 459 reales y una cartera 300, en pesos argentinos casi 2.000 pesos y 1.200 pesos, respectivamente.
En vestuario masculino, la cosa también está algo pareja, ya que una buena camisa está en el orden de los 1.200 pesos argentinos. No hay que “mirar” aquellas de muy buena marca (una Lacoste, por ejemplo) que tienen el precio por las nubes: hasta 4.000 pesos nuestros.
Es evidente que acá, en Brasil, el poder adquisitivo es bueno, porque la gente normalmente anda bien vestida y los lugares de compra, entre peatonales y shopping, siempre están llenos. Eso sí, estamos hablando de la zona donde está el hotel de los jugadores, bien “paqueta” y residencial por cierto.
En las afueras de la ciudad, el panorama es otro. Se bien viviendas humildes y pobladores pobres. Por eso los precios cambian pero la calidad también.
Precisamente en esos lugares más alejados de la ciudad hay espacio para los “outlets”, donde todo es más barato, porque llega directo de fábrica o porque llegaron sin impuestos. No es sencillo llegar a ellos porque están sobre las autopistas y en las horas pico mejor no andar.
