19 de mayo de 2013 - 00:00

El arte como punto de partida

Además de la formación para realizar trabajos específicos en distintas empresas, los chicos especiales también tienen la opción de participar en talleres de arte. Estos están destinados a aquellos jóvenes y adultos que por diferentes razones no pueden hacer otras tareas, o simplemente, están más inclinados por lo artístico. Un caso puntual es el que lleva adelante Nadia Bula, docente de Artes Visuales del Centro Vida Nueva de la Escuela Aleluya, junto a Martín Martos y Cristian Guzman los martes y jueves por la mañana en el Museo de Bellas Artes Franklin Rawson, y con Claudia Moreno y Natalia Baggio por la tarde. Allí aprenden, en una primera etapa, técnicas de pintura, dibujo y serigrafía, que luego vuelcan en obras para vender en ferias de arte y diseño.
Para este año también tienen previsto hacer, agendas y calendarios que significarán otros ingresos económicos.
Por otro lado otro grupo de chicos participa de un taller de serigrafía en los que se imparten nociones de diseño, gestión y venta de las remeras que actualmente están haciendo.
"La base de los talleres es desarrollar, en primera instancia, lo expresivo, y en segundo lugar, alcanzar una inserción cultural, social y laboral. Además hacemos encuentros con otras escuelas, como el Central Universitario, realizamos tareas al aire libre, para que los chicos estén incluidos en el medio social y el arte les brinda esa oportunidad", dice Nadia. 
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