El fiscal Mallea y el juez Barbera ya habían coincidido en la misma salida al calificar el crimen de un bebé. El 3 de mayo de 2007, Barbera y los exjueces Ricardo Alfredo Conte Grand y Héctor Fili, condenaron a Rosa Bravo (47) a 15 años por asfixiar a su recién nacido y tirarlo a un baldío donde lo descuartizaron los perros, el 3 de junio de 2005, en Santa Lucía. Pobreza, violencia a manos de su padre, prostituirse para mantener a sus 3 hijos y no saber quién era el papá del bebé, fueron circunstancias extraordinarias que atenuaron el homicidio. Bravo después fue condenada por abortar en prisión.
