�En agosto de 2013 hubo revuelo en la escuela Normal San Martín, de Capital, cuando los padres de un niño de 7 años denunciaron en la institución escolar, en la Comisaría 1ra y hasta en la Dirección de Minoridad, que la maestra lo había atado a la silla durante las clases.
En la denuncia expresaron que el alumno, que por entonces iba al segundo grado, fue maniatado por la maestra con una campera de lana, supuestamente porque no quería copiar la tarea, en la tercera hora. Los padres indicaron que cuando el niño quiso desatarse, la docente lo sujetó con sus manos y lo retó provocando risas y chistes entre sus compañeros. Según el relato del niño, fue liberado recién durante el recreo.
Los denunciantes, que eran docentes de la misma escuela, se enteraron del hecho porque unos alumnos les dijeron que su hijo estaba llorando en el patio.