Siete años después de que una joven denunciara que su propia madre y su pareja, el exsacerdote y exdiputado provincial bloquista Juan Carlos Icazatti (76) la sometieran a perversas prácticas de abuso sexual entre los 6 y los 15 años, el sonado caso tendrá sentencia sólo contra un imputado: la mujer. Es así porque una junta médica del Poder Judicial integrada por el psiquiatra Héctor Del Giúdice y los médicos forenses Alejandro Yesurón y Carlos Cantoni, concluyó que el exlegislador atraviesa un estado de demencia senil que le impide comprender sus acciones y sufre ‘gran invalidez’. Y que ese deterioro psicoorgánico es ‘progresivo e irreversible’, dijeron ayer fuentes judiciales.

Ese informe es clave para que ahora los jueces Eugenio Barbera, Ricardo Conte Grand y Eduardo Gil (Sala III, Cámara Penal) no tengan otra alternativa que declarar la inimputabilidad del acusado por ‘enfermedad mental sobreviniente’. Y luego fijar la fecha para enjuiciar a la mujer.

El 22 de abril pasado Icazatti y su mujer (ella lo cuida y por eso tiene prisión domiciliaria) debían empezar a ser juzgados tras aquella denuncia que el 27 de mayo de 2007 realizó la víctima, hoy con propia familia y alojada en la misma casa que los acusados.

Sin embargo ese día, la defensa del excura planteó la imposibilidad de juzgarlo por su enfermedad mental. Entonces se ordenó un examen a expertos del Poder Judicial para determinar, principalmente, si sufría alguna insuficiencia o alteración en sus facultades mentales. O si padecía alguna limitación o dificultad para comprender el desarrollo del debate, someterse a una indagatoria o manifestar su voluntad.

Y los médicos fueron categóricos. Así, dijeron que Icazatti ‘es portador de demencia senil arteroesclerótica con impotencia funcional y gran invalidez’, pues requiere asistencia permanente en sus actos elementales, como comer, vestirse o asearse. Por esa razón -dijeron- no comprenderá el desarrollo del debate, ni podrá declarar o manifestar su voluntad. Y concluyen que su estado es un ‘proceso patológico con deterioro psicoorgánico progresivo e irreversible, con pronóstico reservado’.