Un artículo de la Tribuna de la Tarde fechado el martes 14 de octubre de 1980 -que la familia González conserva en un marco, regalo de Viviana Castro- narra los antecedentes de Volveré siempre a San Juan, esa perenne zamba en la que Ariel Ramírez estampó aquella nostalgia por “las vereditas de sol y alamedas”, cuyos versos pertenecen al mendocino Armando Tejada Gómez.
San Juan para mí tiene algo muy especial…Sus amaneceres, la visión de sus cerros a esa hora configura un paisaje que no he visto en ningún otro lado…Creo que el sanjuanino es la gente que mejor sabe vivir”. Con estas palabras, el pianista arranca la entrevista -realizada en ocasión de una visita a la provincia- pintando ese gusto por los colores cuyanos.

