Adriana Funes es la Reina Provincial de la Semita y en noviembre entrega su corona. Antes de que su reinado culmine, dio a conocer la receta para hacer las semitas más ricas que hay en la provincia.

Tiene 45 años y en el concurso provincial representó a su amado Valle Fértil, la tierra que la vio nacer. Actualmente vive en Rawson junto a sus dos hijas y contó cómo aprendió a hacer semitas y pan para vender.

Cuando tenía 9 años, sus padres se separaron y los tres hermanos (Fredy, Adriana y Mario) se quedaron con su padre, en Valle Fértil. Al tiempo, su papá conoció a Mirtha Cortéz y junto a sus hijos (Cecilia, Karina y Sergio) formaron una gran familia. El jefe de la casa era policía y con su sueldo no alcanzaba para alimentar a los 8 integrantes y por eso Mirtha decidió hacer semitas y pan.

Del matrimonio, nacieron Roberto, Soledad y Ramón. "Con nueve niños, mi mamá tenía que hacer algo para mantenernos porque con el sueldo de mi papá era insuficiente", detalló Adriana.

Luego, la familia se mudó al Gran San Juan y trajeron consigo la receta de las semitas más ricas de la provincia. Desde una vivienda de la Villa del Carmen, en Rivadavia, todos los chicos salían a vender los productos que hacía su mamá.

Actualmente, Adriana es portera de la Escuela Ángel Domingo Rojas y sostiene entre risas que si no lleva semitas al establecimiento todos los chicos le reclaman. Pero su voluntad la ha llevado a repartir en diferentes lugares, tal es así que hay comercios del centro sanjuanino que le compran una buena cantidad diaria para los empleados.

A la semana, hace 800 semitas junto a sus hijas Cinthia (23) y Micaela (19) y los fines de semana elabora empanadas que rápidamente se acaban. Amigas de Adriana, destacan que es una gran emprendedora porque no se conforma con lo que sabe sino que va adquiriendo conocimiento en la producción de masas y lo aplica a su negocio. "Con mis hijas hacemos medialunas, pastelitos, churros, budines, bizcochuelos, pasta frola, tortas y una infinidad de masitas dulces", resaltó.

Esas ganas de salir adelante con las herramientas que tiene, no se las guarda para ella sino que las comparte. Una vez, caminando por la peatonal, se encontró con una mujer que pedía dinero y le dio un consejo. "Yo anda con un poco de mal humor y justo me crucé con esa señora. Le dije que no pidiera dinero y que sino tenía trabajo que vendiera semitas. Le di la receta y después no la vi más pidiendo", recordó y agregó que se sintió muy conforme con lo que hizo.

Adriana asegura que todo lo que tiene es gracias a su trabajo y a la enseñanza que le dio su madre de que hay que "tirar" hacia adelante pese a las adversidades.