El Gobierno ruso estudia construir en los próximos años hasta siete plantas nucleares flotantes para suministrar electricidad “a la carta” a zonas remotas de la fría Siberia y de otras partes del mundo. Varios países han mostrado ya interés en acoger esa clase de plantas, desde China a Corea del Sur, Japón, India, Brasil, Chile, Indonesia, Tailandia y Malasia.