Elegante, canchera y experta en el mundo de la moda, en poco tiempo logró consagrarse como una de las favoritas en cuestiones de estilo. En los últimos cinco años la vida de la diseñadora cambió en muchos aspectos: de pareja a mujer de político y madre por segunda vez, y de esposa del Jefe de gobierno de la Ciudad de Buenos Aires a Primera dama de la República Argentina.

Juliana es mamá de Valentina y Antonia, casada con Mauricio Macri desde el 2010. Compañera y defensora de la familia, acompañó a su esposo durante toda la campaña política con un perfil austero.

La futura primera dama de la Argentina hace de la simpleza una virtud y prioriza la comodidad sin perder la elegancia. Prefiere los colores neutros como el blanco, los beiges, el camel, el gris y el azul marino, también el blanco y el negro en algún vestido de diseño elegido para una gala y si usa encaje siempre en negro u ‘off white\’. La monocromía le permite usar diferentes siluetas que la favorecen y muy de vez en cuando algún color estridente, pero siempre en un vestido muy sencillo. Silettos, camisas blancas, blazers y carteras clásicas, prácticamente no usa accesorios y tanto su pelo como su maquillaje son muy naturales. Le encantan las carteras y los zapatos, aunque es más de regalar que de coleccionar. Entre sus diseñadores favoritos están Valentino y Chanel y valora mucho marcas locales como María Cher, Lupe, Cora Groppo, El Camarín y Evangelina Bomparola. No tiene asesor de imagen. Mantiene su figura jugando al tenis casi a diario y realizándose tratamientos estéticos en la clínica del doctor Carlos Pisanú. No hace dieta y no se priva de nada.