Zunino apenas tiene un par de fotos, el casco del debut y un buzo antiflama. Y algún que otro souvenir que recuerda su paso por la Fórmula 1. Nada más. “Lo más importante lo tengo aquí (se señala la cabeza). Recuerdo hasta los olores de boxes, el caucho quemado… todo”, contó Ricardo, quien hoy pasa sus días en Barreal, como empresario hotelero, y despunta su otra gran pasión, los caballos, en el endurance.

Hay detalles de aquel debut que la historia dejó en el olvido. Uno de ellos fue que clasificó con todo prestado. Se conocía que había salido a pista con el buzo y el casco de Niki Lauda, que el austríaco había dejado en su motorhome y que Zunino los sacó de apuro. Pero, por ejemplo, Ricardo contó que no se sabía que Jackes Laffite calzaba igual que el sanjuanino y que por eso le prestó unas botas. Y tampoco que Gilles Villenueve le cedió unos guantes. Además, tuvo que ponerle unos parches al casco de Lauda para tapar ese nombre y unos rellenos, porque le quedaba grande. “Aquel viernes mandé a pedir mis cosas a Londres, pero me llegaron el sábado en la noche. Recién el domingo pude usar mis ropa”, contó.

Por otro lado, a fines de los ´70 se habían puesto de moda los pilotos jóvenes en la Fórmula 1. Varios registros hablan del “argentino de 25 años” o “de 26”, pero en realidad el Colorado tenía 30. “Había una renovación de pilotos y estaba bien visto ser muy joven. Por eso me saqué un par de años. Todos se sacaban años. Por ejemplo, en 1978 había sido campeón Mario Andretti y todo el mundo pensaba que tenía 29 años, cuando en realidad ya tenía 38”, contó.

Hoy, a 30 años de aquel debut y el principio de su incursión en la F1, Ricardo no se siente un elegido o un privilegiado. “Yo no llegué a la Fórmula 1 de un día para otro, llegué porque trabajé mucho, porque dejé mucho de lado y porque hice un gran sacrificio. En Europa las posibilidades son pocas y muchos ni siquiera alcanzan a tener una. Creo que yo hice todo bien para llegar. A un piloto se le pedía capacidad, talento, coraje. Y yo lo tenía”, apuntó. Y agregó “pero también creo que hay que tener suerte, para estar en el momento y el lugar justo”.