Darío Herrera, quien fue designado para dirigir la revancha por Copa Libertadores entre Boca y River, el jueves en la Bombonera, dirigió ayer el choque Belgrano-Arsenal, en Córdoba. Y lo hizo de buena manera. No tuvo problemas para manejar el juego entre dos equipos que saben cómo embarrar la cancha y mantuvo a raya a los jugadores con las tarjetas (sacó siete amarillas; una por protestar y las otras por faltas). Además, sobre el final del partido le sacó tarjeta roja a Correa por una patada a Bengston, que estaba en el piso.
Sus pocos errores pasaron desapercibidos (los clásicos agarrones en las pelotas quietas, especialmente en el área del visitante).
River y Boca deberán estar atentos para que no se les escape la pierna y tener en cuenta la personalidad del árbitro, quien prefirió no dialogar con la prensa una vez culminado el choque en Córdoba (explicó que no quería hablar y, por eso, se marchó con el resto de la terna arbitral en taxi rápidamente).
Fuente: Diario Digital Olé.
