Los lazos formales entre dominicos y sanmartinianos comenzaron en la década de 1980, cuando ambas entidades firmaron un convenio para administrar en conjunto la celda (habitación) en la que San Martín descansó durante su campaña libertadora. Sin embargo, en mayo de 1998 rescindieron ese acuerdo en medio de acusaciones cruzadas por malos manejos, sumado a un proyecto de ley que pretendía que sea la Asociación Sanmartiniana la que maneje la Celda. Sin embargo, los dominicos por entonces hicieron valer sus derechos como legítimos propietarios del lugar desde 1596.
Al tiempo las partes se acercaron, pero en 2005 la Asociación amenazó con llevarse los objetos que le pertenecen y una biblioteca con más de 500 ejemplares si no dejaban que administrara el lugar. En el medio, hasta hubo un cambio de cerraduras que agravó el conflicto. En noviembre de ese año, la Comisión Nacional de Museos, Monumentos y Lugares Históricos formalizó la administración en manos de los dominicos.
En 2007, la Comisión ordenó retirar de la Celda los objetos que no eran de la época en la que el prócer se alojó allí y se quebró la relación entre las partes. Es que los sanmartinianos tuvieron que llevarse todo el material al RIM 22, mientras que empezó a funcionar provisoriamente en el Centro Cultural San Martín. Tras 8 años, eso quedó en el pasado.
