“Tengo impotencia. Esa familia nunca se acercó ni siquiera a pedirme disculpas. A mi familia la destruyeron por completo… no puedo creer que este sujeto siga manejando. Las leyes tienen que cambiar”. Un reclamo envuelto entre lágrimas de dolor e indignación, es el que hizo ayer Paola Suárez (foto), la viuda del oficial ayudante Juan José García, a quien un chico de 16 años a bordo de un Fiat Palio atropelló y mató la siesta del 19 de enero de 2008, cuando el uniformado regresaba en moto a su casa de Capital desde la comisaría 9na. de Caucete. Al enterarse que otra vez ese joven estaba conduciendo y por poco ocasiona una tragedia en la que casi muere quemado junto a dos amigos, la bronca y la frustración se apoderaron de Suarez, quien desde el desafortunado siniestro de 2008 cría sin su padre a Yiuliana (7), Luana (6) y Paula (2). “La muerte de mi marido fue la peor noticia que me dieron en mi vida”, comentó compungida la viuda del policía a este diario. A pesar de todo, contó que sus suegros y su familia fueron fundamentales para sobreponerse de a poco a la muerte de su esposo, aunque aseguró que “no es fácil”. Y de nuevo, Suárez reclamó justicia: “una persona que hace una cosa así tiene que pagar por lo que hizo. Por más plata que me den, eso no me devuelve a mi marido… extraño todo de él. Mis hijas me preguntan sobre su papá y no hay respuestas. Lo único que pido es justicia”.
