�Jorge, de 65 años, dijo que comenzó a tomar vino a los 19 años. Fue cuando trabajaba en el Matadero donde todos los días comía asado con sus compañeros. ‘Todos los días alguno tiraba una carnecita en la parrilla y tomábamos. Con el tiempo ya no podía pasar un día sin tomar. Eso me costó el divorcio y que me internaran en Psiquiatría del Hospital Marcial Quiroga. Tuve varias recaídas hasta que encontré ayuda en AA. Llevo 10 años de abstinencia’, dijo el hombre.
