La Bolsa de Tokio se desplomó ayer el 10,55% durante una sesión de pánico ante el riesgo nuclear en Japón, a pesar de las nuevas inyecciones millonarias de liquidez del banco central nipón. Esta baja se tradujo en el desplazamiento de los inversores hacia el dólar, los bonos europeos y estadounidenses, en un escenario que, no obstante, para las consultoras, no se extenderá en el largo plazo.

El índice Nikkei sufrió la tercera mayor caída de su historia, de 1.015,34 puntos hasta cerrar en 8.605,15 enteros, con lo que ha acumulado una contracción cercana al 17% en las últimas dos sesiones.

El de ayer fue además el retroceso más abultado del Parqué tokiota desde octubre de 2008, en plena digestión de la quiebra de Lehman Brothers.

Una de las primeras consecuencias que se manifestó en el mercado internacional, es la vuelta a las apuestas seguras en los mercados de divisas y bonos. Los primeros beneficiados fueron los bonos públicos estadounidenses y alemanes, que registraron subas en la demandas de más de 100 puntos. En el mercado de divisas, el refugio fueron el dólar estadounidense y el franco suizo, ya que ambas monedas mejoraron su cotización frente a otras.