"No me apuren que ya voy a llegar, que no estoy tan vieja. Si ni siquiera tengo arrugas". El dolor de huesos no le ha quitado el humor ni la picardía. Tampoco las ganas de hablar de su vida, la que comenzó a transitar, según dice, hace 107 años. Se trata de Juana Rosa Vega, una abuela centenaria que cruzó los Andes a caballo para instalar su hogar en Barreal. Desde hace poco más de 5 años vive en el Barrio Dique de Ullum, donde ha sabido cosechar el cariño de la comunidad. Los vecinos propusieron declararla Ciudadana Ilustre, propuesta a la que el municipio de Ullum ya le dio curso administrativo.
Antes de comenzar la charla, doña Juana pidió que le trajeran uno de los cigarros armados que, según dijo, ya no recuerda a qué edad comenzó a fumar.
"Siempre dije que iba a vivir 100 años, ahora el médico dice que voy a vivir 100 años más. Parece que ni el tabaco me va a matar -sostuvo la abuela-. Y bueno, uno vive hasta que Dios dice basta".
A medida que la charla avanzaba, la casa donde actualmente vive esta abuela comenzó a poblarse de gente. Y de demostraciones de afectos. María, la señora de al lado, se cruzó para invitarle un mate. Ella, como la mayoría de los vecinos del Barrio Dique de Ullum, consideran a la abuela Juana como un ejemplo de vida. Razón que los motivó a postularla como Ciudadana Ilustre de Ullum a pesar de que lleva pocos años de residencia en este departamento.
"No cualquiera llega a esta edad y con el orgullo de haber superado una vida tan sacrificada como la que tuvo doña Juana -sostuvo otra de sus vecinas-. Es realmente para hacerle un monumento".
Según su DNI, Juana Rosa Vega nació en Chile el 6 de enero de 1915. Pero ella dice que sus padres la asentaron en el Registro Civil cuando tenía 9 años y que, por lo tanto, tiene 107.
También recuerda claramente que fue en el año 1932 cuando, junto a su esposo y a sus dos primeros hijos de 1 y 2 años de edad, cruzó la Cordillera de los Andes a caballo para dedicarse a la cría de animales en Barreal.
"Por muchos años vivimos comiendo charqui de cabra, vaca y guanaco, más los quesillos que yo preparaba para vender. Pero nunca nos faltó comida para alimentar a nuestros 8 hijos -recordó la abuela-. Por la noche, cuando ya todos estaban durmiendo, yo aprovechaba para meterme en medio del arroyo a lavar la ropa".
La tos hizo que doña Juana dejara el relato. Con la mano en alto dio a entender que estaba bien. "Ahora seguro que se hace unas friegas con tabaco y aceite caliente para ponerse en el pecho -sostuvo su hija Cresencia, de 79 años-. Siempre se hace remedios caseros para curarse de sus males. Es una terca. Capaz que no quiera ni aceptar que la nombren Ciudadana Ilustre".
Por su parte el intendente de Ullum, Alfredo Ortíz, contó que el expediente para que esta abuela centenaria reciba este reconocimiento está en curso administrativo para su aprobación en los próximos días. "Nadie se ha opuesto a este reconocimiento porque lo creemos más que merecido -sostuvo el funcionario-. Y el mismo va a incluir algunos regalos. Vamos a entregarle a doña Juana unos audífonos y una ayuda social para mejorar su calidad de vida".

