La crisis económica que afecta al país repercute en diferentes instituciones de distintas maneras. Quienes se ven muy perjudicados son los merenderos y comedores. Desde estos grupos, dijeron que desde hace dos o tres meses les está costando cada vez más poder brindar su servicio solidario. Algunos contaron que hasta debieron reducir la cantidad de días que abren sus puertas o que debieron cambiar mucho la comida que sirven, para gastar menos dinero.

Adriana Muñoz tiene merenderos en Capital y Pocito y si bien comentó que siempre fue complicado poder tener todos los insumos para llevar adelante su trabajo solidario, desde hace uno o dos meses esto se complicó más.

Ayuda. En La Bebida, uno de los merenderos ahora entrega leche sólo una vez por semana. 

 

"Poca gente colabora. Estamos trabajando todas las semanas al límite y siempre necesitamos comida", dijo la mujer, mientras que Sandra Pérez, de Posibilidad para Todos, y Zulma Heredia, que tiene un comedor en Caucete, comentaron que les sucede lo mismo.

"Yo no tengo nada de ayuda oficial y cuesta mucho conseguir donaciones. Yo antes tenía personas que siempre me donaban alimentos y ahora está todo muy paralizado. Tenemos que buscar nuevos comercios o personas dispuestas a darnos una mano", comentó Zulma y dijo que hace un mes ella pasó de dar la merienda dos veces por semana, a sólo una.

En el mismo sentido, desde los merenderos Niño Jesús, de La Bebida; Infancias Felices, de Rivadavia; y Corazones Contentos, de Caucete, dijeron que ellos también redujeron los días de atención y que les cuesta cada vez más recibir donaciones. Incluso, desde algunos de ellos comentaron que para poder seguir, empezaron a dar mate cocido en vez de leche.

Todos juntos. La Asociación del Milagro tiene uno de los merenderos en la casa de su fundadora. Ahí asisten los chicos.

 

"Una vecina nos donaba las verduras para que pudiéramos hacer la comida dos veces por semana y ahora me dijo que va a poder sólo una vez por semana y es comprensible, porque a ella le cuesta dinero. Nos tenemos que conformar con lo que tenemos", dijo Valeria Gómez, de uno de estos merenderos, mientras que Sandra Quinteros comentó que ella ya no puede servir comida y que la leche sólo la da una vez a la semana.

"Para la comida siempre nos falta la carne, pero es imposible comprar para tantas personas. Nosotros ponemos de nuestro bolsillo para el pan y las verduras, pero para el resto no tenemos", dijo esta mujer.

Desde otros merenderos comentaron que empezaron a hacer rifas, bonos contribución y salen a recorrer los barrios para pedir ayuda, con el objetivo de poder continuar. Es que dijeron que tienen miedo de que esta situación empeore y tengan que cerrar. "Cuesta cada vez más. La panificación aumenta todas las semanas y es difícil hasta darles pan a los chicos. No queremos cerrar porque los niños acá no sólo se alimentan: les ayudamos a que hagan los deberes y les damos mucha contención. Si cerramos, ellos pierden mucho más que la tacita de leche de todos los días", concluyó Sandra Pérez.

 

"Cuesta conseguir la comida y para colmo tenemos más chicos. El año pasado venían 100 niños y ahora, 300".
VALERIA GÓMEZ

Merendero Niño Jesús

 

"Con la harina que tenemos, hacemos semitas, pan y sopaipillas. Tratamos de no desperdiciar nada".
ZULMA HEREDIA

Merendero Piecitos Descalzos

 

"Nosotros estamos cada vez más ajustados. Hay días que cuesta mucho tener para que los chicos puedan merendar".
ANA LAURA GARCÍA

Merendero Infancias Felices