Gustavo Adolfo Ballas, el ex campeón mundial supermosca de la AMB, tocó fondo a fines de los años ‘90, cuando robó un kiosco con un revolver de juguete. Después de aparecer más en las páginas policiales que en las deportivas, el cordobés inició un tratamiento de rehabilitación y como él mismo afirma, “todos los días” lucha por batir el flagelo que lo llevó a cometer actos que en su sano juicio ni se le hubieran pasado por la cabeza realizar.

El hombre que más se pareció boxísticamente a Nicolino Locche, admitió que su inconveniente comenzó antes de ser campeón, el 12 de septiembre de 1981, cuando noqueó en el octavo round al coreano Suk Chul Bae y conquistó el cinturón supermosca de la AMB. Cetro que perdió en su primera defensa, realizada el 15 de diciembre de ese año ante Rafael Pedroza, en Panamá, quien lo derrotó por puntos.

Hoy, Ballas, que encontró la paz en la religión, da charlas para ayudar a jóvenes y adultos que pasan el mismo problema que el sufrió.