Lorena Bustos se levantaba temprano y hasta la noche no paraba. A cargo de una casita que alquilaba, el cuidado de sus cuatro hijos, las changuitas que lograba como baby sitter y los pesos que ganaba como peluquera a domicilio, sus días pasaban yendo y viniendo en su bicicleta.

Hasta que una tarde se encontró con el sátiro que aterrorizaba al departamento San Martín y en un instante le robó su vida, su rutina, su ilusiones y hasta el manejo de su cuerpo. Lorena quedó cuadripléjica tras el ataque y ahora lucha diariamente con una rehabilitación a la que se aferra para tratar de recuperar parte de lo que le quitó aquel hombre, quien después se suicidó.

Hoy Lorena cumple su primera semana en Córdoba, tras la derivación a una clínica que se especializa en reeducación y rehabilitación neurológica. Fueron los primeros días de una internación que al menos durará tres meses. Allí, en la clínica Castillo Morales, Lorena empieza su rutina a las 9 de la mañana y recién tiene un descanso a las 13. Luego de ser alimentada y recuperar energías, retoma la rutina de 15 a 19, para después sí esperar una nueva jornada. 

Pese a todo su sufrimiento y dolor, Lorena saca fuerzas de la nada y desafía sus limitaciones en cada sesión. En la clínica afronta terapias kinesiorrespiratorias, de psicomotricidad, neurokinesiología y fonoaudiología, que se complementan con apoyo psicológico. “Va alternando las terapias y ahora le están enseñando a modular para que pueda hablar y también con la deglución, porque su alimentación ahora es por sonda. Es un proceso lento, pero tiene mucha predisposición y colabora en todo”, señaló Gema, hermana de Lorena. 

Cada mes, la familia Bustos recibirá un informe médico con un balance del tratamiento. Hasta ahora, este proceso durará 90 días (los gastos de este periodo son afrontados por el Ministerio de Desarrollo Humano), pero no descartan que pueda extenderse en el tiempo. “Somos optimistas y mantenemos la esperanza de que saldrá todo bien.

En la clínica fueron sinceros y nos dijeron que las recuperaciones son impredecibles porque dependen de cada paciente, de cómo evolucionan, así que no podemos saber si después del proceso seguirá inmóvil en una cama o podrá empezar a caminar. Nosotros tenemos fe en que todo va a ser positivo”, agregó Gema.

Mientras la paciente y su mamá Nélida, quien la seguirá acompañando una vez que Gema regrese a San Juan, permanezcan en Córdoba, los cuatro hijos de Bustos estarán a cargo de una hermana y una tía. Para eso, los Bustos se unieron y llevaron a los niños a la casa paterna. Y ahora todo el núcleo familiar contiene a los chicos: Melani, Evaristo, Bautista y Morena. 

Los cuatro, pese a estar lejos de su madre y con la incertidumbre de no saber cómo la verán volver, también se aferran a la esperanza de que pronto esta pesadilla los dejará de acosar y que volverán a su vida normal.

 

La primera víctima en San Martín
 

El de Lorena Bustos fue el primero de una seguidilla de tres ataques que el depravado cometió en el departamento San Martín. Fue el 15 de febrero pasado que Lorena iba en bicicleta a casa de su padres, para buscar a su hija más pequeña. Y cerca del cruce de Florida y Laprida fue que la atacaron.

El hombre, Luis Olivera, le dio una patada que la tiró al piso y luego siguió golpéandola, hasta que la hizo caer a un desagüe. Allí la manoseó y le robó el celular antes de fugarse. Lorena salió de ahí como pudo, pidió ayuda y después de hacer la denuncia, se descompuso. Cuando la atendieron, determinaron que sufrió isquemia tronco cerebral, que produce una interrupción temporal del flujo sanguíneo en el cerebro y que le generó severos deterioros neurológicos.

Ahorcado

Luis Antonio Olivera (29) se llamaba el hombre a quien la Policía había identificado como el autor de los tres ataques en San Martín y de al menos otros en diferentes departamentos. Lo tenían acechado, pero el 16 de marzo lo hallaron ahorcado, colgado de una mora en una finca del callejón Jáchal, en Santa Lucía. A su familia, Olivera ya les había anticipado que prefería estar muerto que ir al Penal.