Batucadas, cánticos y gritos de cientos de chicos taparon por momentos la voz que sonaba en el micrófono anunciando cada evento. Banderas y carteles de varias escuelas adornaron el suelo, mientras sus dueños jugaban a la pelota, al vóley, al ping pong, al ajedrez, al hockey, tocaban la guitarra y hasta mostraban sus destrezas artísticas en el escenario frente a su hinchada. Así de agitados estuvieron quienes participaron ayer en la Estudiantina de la Juventud organizada para el cierre de la II Fiesta de la Educación, en Capital.

A pesar de estar todo cubierto con césped, fue inevitable que se levantara el polvo. Era por la cantidad de chicos que iban y venían, saltaban y jugaban, en el predio del Centro Cultural Ex Estación San Martín. Los adolescentes representaban a varios cursos pertenecientes a los Centros de Actividades Juveniles (CAJ) de más de 30 escuelas de todo San Juan.

El evento, organizado por el municipio capitalino junto al Ministerio de Educación, comenzó a tomar más color alrededor de las 10 de la mañana. Cada grupo llegaba a cargo de un profe o coordinador, que iba anotando a los que iban a participar en las competencias de vóley y fútbol. El incentivo era llevarse a su escuela y por todo un año una copa de más de un metro de alto. Y, por eso, unos 60 grupos se habían animado a inscribirse.

La primera atracción estuvo adentro del predio. A medida que los jóvenes iban ingresando a la ex estación, iban viendo algunas artesanías y murales con fotos y dibujos que habían llevado algunos CAJ. Una vez afuera, las opciones para divertirse fueron tantas que les costaba decidirse. Algunos esperaban su turno cerca de un tablero de ajedrez, otros rodearon la mesa de ping pong y otros decidieron entrar en calor con la pelota que habían llevado de sus casas mientras hacían tiempo para participar en las competencias.

Alrededor del mediodía, entre el sonido perdido de varias guitarras, agites de banderas y mates que iban y venían, las viandas comenzaron a salir de las mochilas. La tradicional pizza fría y los sánguches de milanesa o de fiambre con gaseosa fueron las estrellas de los menúes. Y no hubo momentos de ocio: pasada la una de la tarde, se largó el baile, los trencitos humanos, las competencias de escuelas con sus banderas y los números artísticos representados por los mismos alumnos, que bailaron hip hop, árabe, jazz, cantaron y mostraron sus destrezas hasta las 18, momento en el que llegó el cierre de los festejos capitalinos, que duraron cinco días, y se hizo la entrega de la copa Challenge para los ganadores de las competencias.