La bandera argentina sobresalía de la parte posterior del cuatriciclo. Sus colores pocos definidos por la tierra eran la muestra más contundente de los kilómetros que ya recorrió. Jorge, oriundo de Buenos Aires, era el conductor del vehículo. Y mientras seguía la huella no deja de asombrarse al ver las nieves eternas de la cordillera. Para él, el cuatriciclo es un medio que le permite llegar a lugares impensado. Y este fin de semana, le tocó el turno a Iglesia. Pero no fue el único que vivió la experiencia. Una treintena de pilotos de cuatriciclos de distintas provincias desembarcó el fin de semana pasado en Rodeo. El compañerismo y el disfrute de la naturaleza, es lo que primó en la movida de la que DIARIO DE CUYO también participó.
Los aventureros dieron clase abierta sobre los cuidados del medio ambiente. Y lo demostraron en la práctica. Lo que quieren que la gente sepa es que se puede usar esta clase de vehículos generando el menor impacto posible en la naturaleza. Es por eso que el ATV Club Argentina, no es un grupo más. Tienen reglas claras y las cumplen al pie de la letra. Quizás ese sea el secreto que les permite seguir encontrándose al menos cinco veces al año, en distintos puntos del país, para realizar alguna travesía. No les importa llegar primero ni demostrar lo hábiles pueden ser conduciendo esta clase de vehículos. Durante horas, pueden recorrer terrenos de los más variados y conocen sitios a los que de otra manera no podrían llegar. Es lo que hicieron desde el miércoles hasta el domingo, en Iglesia. Los aventureros salieron de Rodeo, hicieron noche en el Chinguillo, pasaron por Tudcum. Quedaron asombrados por la belleza de Angualasto y para redondear experiencia, bordearon todo el dique Cuesta del Viento.
"Es más barato que ir a un psiquiatra", dijo Jorge Brodersen. Mientras tanto, Marcos Roldán, un cordobés con mucha chispa y gestor de la movida, da indicaciones para que no ocurran accidentes. Dicen que la clave de hacer una travesía por terrenos complicados está en el aplomo. Para algunos, la travesía de Rodeo fue la primer experiencia de ese tipo. El grupo era heterogéneo. Los pilotos que llegaron a San Juan son de córdoba, Tucuman, santiago del Estero, Mendoza, y Buenos Aires. El único sanjuanino fue Ricardo Lampasona. Y en ese combo interprovincial, nunca faltaron bromas de todo tipo y la camaradería, tanto a la hora de parchar una rueda, como de compartir un chivo a las brasas. La cuestión gastronómica no fue un dato menor. Ellos mismos se encargan de sobresaltarla. Fue Ignacio Roldán, padre de Marcos, el encargado de este punto clave de la travesía.
Se conectan y conocen por internet, pero a la hora de recorrer los lugares, no hay celulares, ni otro artefacto técnico que pueda interrumpirles la paz. sólo equipos de radio para comunicarse entre ellos, por seguridad.
El recorrido fue impactante. Una huella que se transformó en río en medio de una quebrada. El color mutante de los cerros. La luna saliendo de las entrañas del Cuesta del Viento. Estos fueron los condimentos que lograron que los aventureros, quieran volver a San Juan. La ruta de viaje fue realizada por Marcos, que es una especie de buscador de tesoros. Tesoros de paisajes, de recorridos y de lugares que difícilmente pueden ser olvidados.

