La obra ya está terminada aunque todavía no la inauguran oficialmente. Se trata de las rampas de escape que se construyeron sobre la ruta 149, para proporcionar al conductor, sobre todo de vehículos pesados, la posibilidad de detener la marcha en caso de sufrir algún inconveniente con su movilidad.
Se trata de tres escapes ubicados en una zona de pendiente muy pronunciada, que servirán para evitar accidentes, sobre todo con vehículos de carga pesada. La obra, que no tiene precedentes en la provincia, cobra una importancia extra porque Vialidad la usará como experiencia piloto para implementarla en otras rutas.
La construcción, que comenzó a realizarse en agosto del 2010, incluyó la señalización vertical y horizontal necesaria de modo que el conductor de un vehículo con averías conozca la existencia de la rampa, entienda las maniobras que debe realizar y sienta la confianza suficiente para el ingreso a ésta en forma segura, en vez de continuar por la ruta principal.
Las tres rampas fueron construidas a continuación de curvas en el tramo que va de la intersección con la ruta provincial 436 y el puente de Pachaco, considerado el más riesgoso de todo ese camino. Ahí, la pendiente es muy pronunciada y extensa y, por ejemplo, los camiones tienen que bajar frenando hasta con los cambios.
Delineadores verticales
El empalme de las rutas 20 y 141, camino a la Difunta Correa, es considerado como un tramo mortal por la cantidad de accidentes de tránsito que ocurren allí. Por esa intersección tiene una alta frecuencia el paso de los transportes de carga que van y vienen de Buenos Aires, así como el de los peregrinos y automovilistas que van al oratorio de Vallecito. Esto hizo que desde Vialidad Nacional comenzaran a diseñar una rotonda, y realizar la nueva señalización horizontal y vertical, que incluye carteles, tachas reflectivas y refuerzos de pintura en las líneas indicadoras en el pavimento.
Lo que distingue a las demás tareas realizadas en otras rutas nacionales que hay en la provincia es la instalación de "delineadores verticales", que son parantes rebatibles de PVC, de alrededor de 1 metro de alto, que cumplen la función de guardarrail, a la vez de encauzar mejor el tránsito y brindarle mayor visibilidad (tanto diurna como nocturna) al empalme de ambas rutas.
