La solidaridad afloró ayer entre las personas que acudieron a ayudar a los supervivientes del crucero ‘Costa Concordia‘, que naufragó en Italia en aguas del mar Tirreno. Los vecinos de la pequeña isla de Giglio (centro de Italia), frente a cuyas costas encalló el barco, abrieron sus puertas a los que llegaban exhaustos y les dieron abrigo, al igual que los habitantes de la localidad cercana al puerto de Santo Stefano. El centenar de habitantes que durante el invierno vive en la isla y en verano alquilan sus casas a los turistas, se volcó con los viajeros y durante toda la noche les ofrecieron comidas y bebidas. Algunas tiendas abrieron durante la noche y la población ofreció, asimismo, mantas y otros enseres para que no pasaran frío. Miembros de la Cruz Roja señalaron que, tras la llegada de los náufragos, se empezó a elaborar una lista de los pasajeros y alrededor de las 4 de la madrugada salieron los primeros autobuses para trasladar a los supervivientes a otros puntos de Italia, como el aeropuerto romano de Fiumicino, a fin de que puedan volver a sus casas. Alrededor de las 15, la mayoría de las personas que desde la isla de Giglio, adonde llegaron en un primer momento, habían sido trasladadas a Santo Stefano ya habían sido llevadas a otros puntos de Italia para poder regresar a sus hogares. Este no fue es el primer accidente que sufre el Costa Concordia ya que en 2008 el barco quedó dañado cuando, en el puerto de Palermo y con una fuerte tormenta, chocó la infraestructura portuaria.
