Cuatro de cada diez chicos en la Argentina tienen un aparato de TV en su cuarto, según se desprende de una encuesta realizada por el programa Escuela y Medios del Ministerio de Educación a nivel nacional. Esta investigación se hizo para entender cómo se dan los consumos y prácticas culturales en los niños y adolescentes en el país. Además, un 75 por ciento de los pequeños consultados respondió que la televisión sería "el medio que más lamentarían perder" si por algún motivo desapareciera.
Si bien este fenómeno no es nuevo continúa despertando inquietud y preocupación por estas prácticas culturales porque a esto también se suma el uso excesivo de la computadora. Al respecto, Karina Barbero, psicopedagoga, indica que +para mi personalmente no es conveniente que un chico tenga el televisor en su habitación+.
La profesional justifica esta posición al explicar que +un niño debe estar controlado por sus padres, y cuando ven tele deben estar acompañados por un adulto, no para prohibir sino para guiar lo que eligen o explicar temas difíciles de entender y así establecer una comunicación. Actualmente hay cosas poco aptas para chicos a cualquier hora del día y debe estar la presencia de un adulto que ayude a entender algunas cosas y a reflexionar+.
Indudablemente que son temas que están vinculados en forma directa a nuevas pautas culturales, no obstante, Karina Barbero, indica que +la desventaja de que los más pequeños tengan la tele en el cuarto es que los adultos pierden el control de lo que ven, además la tv atrapa al niño al punto de que quiere estar solo tirado mirando programas. En este sentido los padres deben tener la responsabilidad de darle estímulos para que sean creativos, que jueguen con cosas que les permita desarrollarse como corresponde a su edad o que tengan una actividad fuera de la escuela para que no se queden aislados y sin comunicación. Todo depende de los adultos+.
Otro tema que surge es donde poner el aparato. En esto los especialistas indican que para las familias con hijos chicos lo ideal es tener tanto la tele como la computadora en espacios en los que exista circulación, como podría ser el living o un playroom, aunque al mismo tiempo conviene evitar el lugar en donde padres e hijos se reúnen para comer. "
+Los chicos chicos viven en sociedad y no deben quedar aislados con tanto tiempo frente a la tele y también la compu Si bien ésta última puede ser muy útil, todos los juegos están predeterminados, no les permite crear, y luego se aburren+, dice Karina Barbero.
El programa Escuela y Medios del Ministerio de Educación elaboró una colección de cuadernillos según los cuales existen dos tipos de mediaciones o intervenciones de parte de los padres. Por un lado está la regulación, es decir: las reglas generales sobre los usos que hacen los chicos de la TV en cuanto a la cantidad de horas; el tipo de programas que pueden ver; el momento de visionado (antes o después de la tarea; antes o después de comer; entre otros); el lugar (la sala o la habitación) y el contexto (solos o acompañados). "Por lo general -precisa el informe- estos son los temas que con más frecuencia regulan y controlan los adultos respecto de la pantalla". El segundo tipo de intervención que pueden asumir los adultos es la de participación activa: la decisión de ver programas con los hijos además de dialogar sobre ellos y discutirlos. Esta intervención supone también la recomendación de programas que los adultos consideren interesantes y enriquecedores.
+No se trata de prohibir se trata de guiar y hacer reflexionar a los pequeños frente a la televisión+, indica la psicopedagoga sanjuanina.
Lo cierto es que los chicos ven más televisión al estar solos que cuando se encuentran acompañados. Y esa es otra gran razón para ver TV con ellos, y mucho mejor si es en un espacio compartido. En síntesis: la forma en la que los niños miran la tele es tanto o más importante que la cantidad de tiempo que pasan frente a ella.
No es indispensable que los adultos vean televisión con sus hijos todo el tiempo: algo así, ciertamente, sería imposible. Pero sí es conveniente que de tanto en tanto puedan compartir esta práctica.
Una de las claves es alfabetizar a los chicos sobre su entorno audiovisual ya que no se trata sólo de ver juntos, sino de conversar y poner en palabras lo que se miró. Es el diálogo, la reflexión, el criterio, el que debe prevalecer luego de mirar un programa para que el chico se acostumbre a no ser solo un televidente, sino un critico y reflexivo de lo que mira.
