Todavía su cuerpo no siente ni revela ningún signo de maternidad. Pero ella ya se siente madre. Tiene apenas dos meses de embarazo y ni siquiera ha tenido náuseas. Sí un poco de miedo y angustia por lo que vendrá. Pero también el orgullo de haberle dicho sí a la vida. Es por eso que no pudo contener las lágrimas de emoción cuando el cura bendijo su pancita. Se trata de Carolina, una jovencita de 17 años de edad que espera a su primer bebé, y que como otras 12 futuras mamás concurrió ayer a la parroquia de Santa Rosa de Lima, en 25 de Mayo, para recibir una bendición especial. La emoción fue compartida con los choferes de autos, camionetas, motos y bicicletas que estacionaron sus vehículos frente a la iglesia para que también fueran bendecidos. Esto sucedió ayer en la mañana, en el marco de las fiestas patronales en honor a Santa Rosa, que culminaron por la tarde con la procesión y misa celebrada por Monseñor Delgado.

Las vidas de Pamela y Yésica están unidas por una cuestión de sangre y un par de casualidades. Son hermanas y las dos están embarazadas de su primer hijo. Nadie del resto de la familia las pudo acompañar por razones laborales, por eso decidieron ir juntas a la parroquia para sentirse acompañadas y darse valor. Escucharon la misa en honor a las futuras mamás tomadas de la mano y no pudieron dejar de tiritar esperando que el párroco les diera la bendición, junto a las otras 11 mujeres que fueron por el mismo motivo. Y fue cuando recibieron un babero de regalo, que repartieron las señoras de la Acción Católica como souvenir de esa jornada especial, cuando ya no pudieron contener el llanto.

La misma emoción se vivió, momentos más tarde, afuera de la parroquia. Esta vez los protagonistas fueron los hombres, mujeres, adolescentes y niños que estacionaron sus vehículos frente al templo para que el párroco los bendijera y derramara sobre ellos agua bendita. En total fueron 40 autos y camionetas, 20 motos y 7 bicicletas. Entre ellas, la de Juan Francisco Saavedra, cuyo manubrio y rueda delantera todavía tienen señales del accidente que protagonizó hace 2 meses.

"Estoy vivo de milagro y he venido a pedirle a Santa Rosa que bendiga mi bici y a mí para que no vuelva a pasarnos otra desgracia -dijo entre lágrimas esta hombre de 65 años mientras acomodaba las muletas sobre el manubrio de su bicicleta-. Me atropelló una camioneta y tuve quebraduras en el tobillo y en la rodilla derecha, por eso sólo puedo pedalear con el pie izquierdo. Pero me las arreglo para seguir andando". Saavedra contó que la semana que viene lo van a operar de los ligamentos, y que por eso participó en la novena de Santa Rosa todas la noches para pedir que lo ayude.